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Sumergirse en Sicilia, donde un mar de arte, cultura, y naturaleza te seducirá y se convertirá en un amor eterno

Una zona predominantemente montañosa que se gana el corazón de los turistas de todo el mundo con su maravilloso mar y sus ricas ciudades con encanto propio. Sicilia es una isla de postal caracterizada por las huellas imborrables de los pueblos que la han habitado y hecho única, entre testimonios artísticos y culturales de valor incalculable.

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Arte y Cultura
Sicilia giugno 2012

San Vito Lo Capo

San Vito Lo Capo, el trópico siciliano En el extremo noroeste de Sicilia, San Vito Lo Capo cuenta con una playa de 3 kilómetros de arena muy clara que termina donde se levanta el macizo del Monte Mónaco y comienza una de las zonas protegidas más bellas de la isla, la Reserva Natural del Zingaro. La naturaleza no ha podido ser más generosa con esta localidad que conserva importantes signos de su pasado, donde las culturas árabe y europea se encontraron y fusionaron y siguen haciéndolo en la actualidad. Entre antiguos santuarios, pecios y restos de antiguas atuneras Casi una isla dentro de una isla, San Vito Lo Capo se situa sobre el verde promontorio delimitado por el imponente monte Monaco al este y el monte Cofano al oeste. Lo anuncia en pleno campo la ermita de Santa Crescenza, lugar vinculado a la devoción de San Vito. Por otro lado, el Santuario de la Fortaleza, que data del siglo V, se encuentra más cerca del mar: es una iglesia fortificada que parece más bien un bastión porque la amenaza de los sarracenos existió aquí durante mucho tiempo. También merece la pena visitar la Atunera del Secco, activa hasta 1969, situada a lo largo del sendero que conduce a la Reserva Natural del Zingaro, detrás del monte Monaco, a 3 km del centro: en el fondo del mar, frente a la pesquería de atún, se encuentran los restos del carguero Kent que se hundió en 1978, llamado aquí el barco de los coranes porque se dice que transportaba libros sagrados. En la costa oeste, hacia Macari y el monte Cofano, salpicado de numerosas torres (Scieri, Mpisu e Isulidda) puedes ir a darte un baño por la tarde y luego disfrutar de la puesta de sol en el mar. No hay playas de arena, pero el descenso al mar entre las rocas es bastante fácil. Por el campo puedes dar un largo paseo hacia Castelluzzo, entre campos de cultivos y olivares. La Fiesta del Cous Cous Uno de los eventos más populares de San Vito lo Capo es la Fiesta del Cous Cous, el plato de origen magrebí elaborado con sémola de trigo duro que también está muy extendido en la costa de Trapani. Es una fiesta que originalmente solo era una cita culinaria pero que se ha convertido en un acto de integración cultural que celebra la convivencia y la diversidad de los pueblos. Celebrado desde finales de los años 90 durante la última semana de septiembre, es un reto entre cocineros de todo el mundo para preparar el mejor cous cous. Cuenta con un rico calendario de espectáculos, eventos culturales, , alternado con degustaciones y visitas a la zona. No debes perderte la Couscuola, la escuela del cous cous, una clase de treinta minutos para que puedas volver a casa con los rudimentos para preparar este sabroso plato que une las dos orillas del Mediterráneo. La reserva del Monte Cofano Inconfundible es la silueta del monte Cofano, en el territorio de Custonaci, una zona protegida desde 1997 como reserva natural del mismo nombre. La montaña es un macizo dolomítico con paredes rocosas escarpadas que se formó por el levantamiento de depósitos calcáreos marinos durante el periodo triásico. La ascensión a la montaña es bastante difícil, como sugiere su morfología, y también hay un sendero muy bonito y fácil que rodea la montaña, con vistas al mar. Son interesantes las cuevas de la Reserva, con vestigios de asentamientos prehistóricos, como la cueva de Mangiapane, en la localidad de Scurati, una caverna de 80 metros de altura, en cuya entrada hay viviendas que se utilizaban hace unas décadas: aquí se monta en Navidad uno de los belenes vivientes más evocadores de Sicilia. También son interesantes las torres del siglo XVI, encargadas por los reyes españoles: desde la de San Giovanni se puede ver el panorama de las islas Egadi, y la de Tonnara di Cofano, con forma de estrella.
Naturaleza

Erice

Erice, ciudad de la diosa Venus Entre las más encantadoras localidades sicilianas, Erice es como un nido de águila desde donde gozar de las grandiosas panorámicas sobre vastas áreas de la isla hasta el archipiélago de las Egadas y la costa tunecina. Enclavada en un acantilado a 750 metros de altura, en su curioso perímetro triangular no solo conserva monumentos e iglesias medievales de gran valor, sino también un centro de arte contemporáneo y una prestigiosa institución científica. Erice es una joya de arte y cultura con una historia milenaria que merece la pena visitar al menos una vez en la vida. Un cofre de tesoros artísticos y arqueológicos Antiquísimos son los orígenes de Erice, que se remontan al pueblo de los Elimi, nacido de la unión de las poblaciones locales con los exiliados troyanos. Al margen del mito fundacional, Erice también era conocida por los romanos por un santuario construido en un escarpado acantilado dedicado al culto de la Afrodita griega y la Venus Ericina romana, diosa de la fertilidad y el amor, donde se practicaba la prostitución sagrada. Para erradicar aquel símbolo pagano, mil años más tarde, los príncipes normandos de Altavilla mandaron construir una casa solariega, que aún hoy se llama Castillo de Venus. En su interior se puede visitar una exposición de hallazgos arqueológicos desde el periodo arcaico hasta el normando. Desde el castillo, a través del jardín del Balio, se accede al elegante casco antiguo medieval de adoquines de piedra que parece una alfombra y callejones muy estrechos, pues el espacio dentro de las murallas siempre ha sido escaso. Aquí hay que ver la iglesia de San Juan Bautista, con su cúpula redonda y portal gótico normando; el museo Antonino Cordici en el antiguo convento de San Francisco donde, entre los hallazgos de la necrópolis de Ericina, se expone una cabeza de Afrodita del siglo IV a. C.; así como el museo de arte contemporáneo La Salerniana en el antiguo convento de San Carlos. Continuando hacia la plaza Umberto, encontramos el Centro para la cultura científica Majorana, en el antiguo monasterio de San Pedro, que cada año acoge simposios y congresos dedicados a diversas disciplinas científicas. Hacia Porta Trapani se abre la elegante plaza Matrice con la Catedral de Erice del siglo XIV, con pronaos y portal gótico, y en el interior majestuosas naves con arcos de ojiva. Las nueve cruces griegas de mármol en la pared sur se colocaron en 1685 y provienen del templo de Venus cuyo culto se cree que todavía se practicaba hasta entonces. Al otro lado de la Porta del Carmine, a lo largo de la Via dell'Addolorata, llegamos al llamado Barrio Español, que no es un verdadero barrio, sino un edificio que debía albergar a las tropas españolas, pero que quedó inacabado. Hoy alberga exposiciones permanentes sobre Erice y el territorio. Desde su terraza, las vistas te dejarán sin aliento. Senderismo en el monte Erice La amenidad del lugar es tal que desearás explorar el territorio del monte Erice. Para ello, existen los senderos del Agro ericino, varias rutas de senderismo que parten, en su mayoría, de la llegada del funicular de Trapani, para cruzar el bosque estatal o explorar las tres iglesias rupestres repartidas por la montaña. En lo alto de Erice, también hay un refugio del CAI al que se puede ir para explorar la zona e ir al monte Cofano y a San Vito Lo Capo. Genoveses y fruta martorana: descubre los dulces de la tradición Si el paseo te ha abierto el apetito, a Erice no le faltan las pastelerías donde reponer fuerzas. La ciudad cuenta con una gran tradición de dulces, cuyas recetas se dice que fueron transmitidas por las monjas de los monasterios de clausura de Erice. Los más típicos son el genovés, un bocado de pasta corta relleno de crema que se come aún caliente; los mustazzoli, galletas aromáticas duras y crujientes; los ripostetti, rellenos de conserva de cidra y decorados con glaseado de color pastel; los bocados de almendra; los cuaresmales; así como la fruta martorana. Las pastelerías más famosas son las de Maria Grammatico, que organiza cursos de cocina, y la San Carlo, ambas en el centro histórico. Los dulces van bien con una copa de Marsala dulce de los viñedos cultivados justo debajo del monte Erice. Para obtener más información www.fundazioneericearte.org
La región

Isla del eterno verano, cultura y arqueología

Sumergirse en Sicilia, donde un mar de arte, cultura, y naturaleza te seducirá y se convertirá en un amor eterno. Una zona predominantemente montañosa que se gana el corazón de los turistas de todo el mundo con su maravilloso mar y sus ricas ciudades con encanto propio. Sicilia es una isla de postal caracterizada por las huellas imborrables de los pueblos que la han habitado y hecho única, entre testimonios artísticos y culturales de valor incalculable.

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