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Explora el vibrante arte y cultura de Italia, visita encantadoras obras de arte y participa en su historia milenaria

Desde las ruinas arqueológicas de Roma y Pompeya hasta los pintorescos pueblos medievales de la Toscana, Italia es una tierra riquísima en arte y cultura. Sumérgete en los lugares históricos de Italia y sus numerosos sitios Patrimonio de la UNESCO en un viaje cultural que te permitirá descubrir la patria de algunos de los pintores, escultores y arquitectos más importantes del mundo, que han dejado una huella indeleble en la Historia.
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Ciudades culturales
Piacenza

Piacenza

Piacenza, acogedora, suntuosa y emiliana, pero no demasiado Terminal de la antigua Via Emilia y epicentro geográfico de la Llanura Padana, la ciudad de Piacenza se levanta en la orilla derecha del río Po y, debido a su ubicación en la frontera noroccidental de la región, es la capital de provincia de Emilia-Romagna menos emiliana. Etapa obligatoria para los viajeros A medio camino entre los Apeninos y la llanura, entre valles y ríos, Piacenza ha construido su fortuna por ser un lugar de paso: Leonardo da Vinci, que se postuló sin éxito para diseñar las puertas de bronce de su Duomo, fue uno de los primeros en comprender su papel territorial clave, definiéndola en el Códice Atlántico como “Tierra de Paso”, una etapa obligatoria para todos los que se dirigían a Milán. Un ADN que aún hoy explica la irreductible vocación de la ciudad como lugar de acogida y de hospitalidad. En bicicleta entre pórticos y jardines secretos La etimología del nombre latino placentia, que alude a la capacidad de placer, es un exitoso compendio del alma de la ciudad: agradable, elegante y llena de tesoros conservados con discreción. Por su lento ritmo de vida y sus pequeñas dimensiones, Piacenza es un lugar ideal para visitar a pie o en bicicleta, deambulando entre pórticos e iglesias y admirando la belleza de los patios ocultos de sus palacios señoriales. Los caballos de los Farnesio Así pues, ¿estás listo para empezar? El recorrido ideal de Piacenza, entre el arte y la historia, solo puede comenzar desde la popular piazza Cavalli, epicentro de la ciudad. El nombre de la plaza se debe a la presencia de la célebre pareja de monumentos ecuestres dedicados a Ranuccio y a Alejandro Farnesio, padre e hijo, en su día Duques y Señores de Parma y de Piacenza. Realizados en el siglo XVII en estilo barroco por el escultor toscano Francesco Mochi, se recortan frente al magnífico Palazzo Comunale de ladrillo y mármol blanco, llamado “el Gótico”, y del cual se dice que hospedó a Petrarca: son el emblema de la ciudad. Si escuchas decir a los placentinos “i noss cavaj”, nuestros caballos, es a ellos a quienes aluden. El tour ducal El itinerario "farnesiano” se desarrolla en la visita al histórico Palacio Farnesio, sede actual de los Museos Cívicos, en cuya pinacoteca podemos admirar, entre otras obras, un Tondo de la Virgen con Niño de Botticelli. Por otra parte, el ala arqueológica conserva el famoso Hígado de Piacenza, un modelo de bronce de un hígado de oveja con inscripciones etruscas, que utilizaban los arúspices como guía para los vaticinios. El tour culmina con un recorrido por las Murallas Farnesianas que rodeaban el casco histórico en el siglo XVI. El Duomo, entre el románico y el gótico El verdadero atractivo de la ciudad es, sin embargo, su Duomo o Catedral: dedicado a Santa Maria Assunta y Santa Giustina, su original arquitectura es un maravilloso ejemplo que combina el románico emiliano con elementos góticos de una reforma posterior y que conserva una cúpula con frescos de Guercino. En Piacenza también hay varias iglesias medievales para descubrir, partiendo de Sant'Antonino, patrón de la ciudad, es una etapa obligatoria para los peregrinos de la Vía Francígena hacia San Savino, de fundación paleocristiana y con suelos de mosaico, pasando por Santa Maria di Campagna, con su cúpula cubierta por frescos pintados por Pordenone. Se dice que aquí, el Papa Urbano II anunció su intención de prohibir la Primera Cruzada en Tierra Santa. Un paseo por la muntä di rat La visita a los museos placentinos no puede prescindir de la Galería Alberoni, que conserva el Ecce Homo de Antonello da Messina y de la Galería de Arte Moderno Ricci Oddi, con sus obras de los siglos XIX y XX. Los lugares más emblemáticos para visitar antes de partir son el Teatro Municipal, cuyo fachada fue reelaborada por Alessandro Sanquirico inspirándose en la Scala de Milán, y la escalinata que conecta Via Mazzini con Via San Bartolomeo y que aquí todos llaman la muntä di rat. El apelativo se debe a que, durante las inundaciones del Po, la leyenda dice que los ratones la utilizaban para escapar del agua. Entre colinas y pueblos medievales: a la caza de delicias y set de rodaje películas de Bellocchio El paisaje circundante te reserva otras maravillas, entre los valles de renombre de las colinas placentinas: Val Trebbia, Val Nure, Val Tidone y Val d’Arda, por nombrar a los más famosos, con sus rutas panorámicas y sus delicias enogastronómicas. También hay pueblos y castillos medievales como Castell’Arquato, Grazzano Visconti, Gropparello y Rivalta. A los cinéfilos les recomendamos una parada en Bobbio, un encantador pueblo del Val Trebbia y lugar de rodaje de numerosas películas de Marco Bellocchio, que fundó aquí su Escuela de Cine y un Festival dedicado al Séptimo Arte. A los amantes de los deportes al aire libre les sugerimos probar, a pie o en bicicleta, algunas etapas de la Vía Francígena, la antigua ruta de peregrinación que desde el norte de Europa conducía a Roma y, desde allí, a Tierra Santa.
Museos y monumentos
Fortezza di Sarzanello

Fortezza di Sarzanello

La Fortaleza de Sarzanello: el castillo amado por Lorenzo el Magnífico Lorenzo de Medici, apodado el Magnífico, amaba la Fortaleza de Sarzanello, que desde las colinas domina el valle de Magra. Incluso hoy en día, sus torres y bastiones medievales son bien visibles desde las mansiones históricas del valle y desde los pueblos enrocados hasta los picos de los Apeninos tosco-emilianos, si bien el antiguo puente levadizo fue destruido. Pero esto no te impedirá acceder al castillo, construido sobre dos fortificaciones de planta triangular, conectadas por un puente y rodeadas por un foso. En el corazón de la fortaleza militar Para llegar a la fortaleza, podemos elegir entre dos carreteras asfaltadas y una vía peatonal llamada Montata di Sarzanello, todas ellas inmersas en una naturaleza preservada. No obstante, si sigues nuestro consejo, no hay duda alguna: la vía peatonal te mostrará un panorama increíble, que bien merece el esfuerzo de la ascensión. Una vez ante la fortaleza, ahuyenta el temor reverencial que infunde esta gigantesca construcción de sillares escuadrados, puesto que, estos muros otrora austeros albergan ahora suntuosos eventos privados y bodas románticas. Entre los siglos XV y XVI, Lorenzo el Magnífico intuyó el valor estratégico de este territorio, siempre en el centro de disputas de carácter político-militar. Sin embargo, Lorenzo no fue ni el primero ni el único: ya a finales del siglo X había aquí una fortaleza con una torre militar. Y si aguzas la vista, aún podrás distinguir las señales de los cambios que ha sufrido la estructura a lo largo del tiempo. El Castillo de Sarzanello: lo que no todo el mundo sabe Es posible que escuches el nombre del castillo que estás visitando, la Fortaleza de Castruccio, pero en realidad, el condotiero luqués, Castruccio Castracani degli Antelminelli vivió en este castillo durante solo diez años, entre 1317 y 1328. Fueron los Medici quienes, cuando la posesión de Sarzana y Sarzanello pasó a la Señoría de Florencia a finales del 400, dedicaron tiempo y recursos para reforzar las estructuras defensivas de la ciudad, entre las que figuraba la Fortaleza de Sarzanello. Para saber más Si estás pensando en organizar aquí una visita a la fortaleza o bien un asunto más delicado como una boda, te damos una buena noticia: el clima es benévolo en todas las estaciones del año.
Museos y monumentos
Jardín de los Señores

Jardín de los Señores

El jardín de los Señores, un oasis de paz y silencio Reina una perfecta paz en el jardín de los Señores, induciendo a la relajación y a los momentos de meditación. Todo sin salir del mismo centro de Bressanone, en el corazón del Alto Adigio. La ciudad más antigua del Tirol reserva la sorpresa del silencio dentro de esta joya verde, abierta al público y con entrada gratuita. Atmósfera de antaño El jardín de los Señores (Herrengarten, en alemán) forma parte del palacio episcopal, del que ocupa el lado norte. La construcción del palacio de estilo renacentista data de 1570, pero las fuertes influencias barrocas posteriores son evidentes. Sede episcopal hasta 1973, tras una cuidadosa restauración alberga ahora el archivo diocesano, el museo de belenes y el museo diocesano. Este era el lugar de descanso para el clero de Bresanona, y todavía hoy la dimensión es de agradable relajación. La estructura clásica renacentista se expresa en el jardín de estilo italiano de diseño geométrico con 4 parterres regulares y una preciosa fuente central con pila de bronce. Las hierbas y las hortalizas se suceden en hileras decorativas, mientras que los setos de boj exhiben rosas y otras plantas ornamentales. La lavanda difunde su embriagador aroma. Para imaginarse el lugar tal y como era originalmente, hay que remitirse a los inventarios, que hablan de 35 macetas de naranjos y 100 macetas de madera en las que plantar las plantas. Los príncipes obispos amaban tanto su oasis verde que en 1631 le concedieron un escudo de armas al jardinero de la corte Paul Schachner. Y no eran los únicos que lo apreciaban. Wolfgang Amadeus Mozart también pasó por aquí, dando un concierto en el reluciente salón del teatro del palacio. Un paseo entre la historia, la botánica y la arquitectura Aquí sientes la tentación de sentarte durante mucho tiempo, sin prisas, en uno de los muchos bancos, en compañía de un buen libro: nadie te molestará. O puedes caminar a un ritmo lento con tu pareja o tu familia. Cada estación ofrece un panorama igualmente fascinante. En primavera, los cerezos que rodean el parque se cargan de delicadas flores; en otoño, las hojas ofrecen un espectáculo de colores. Y en invierno, la mirada se eleva hacia los picos nevados de la cordillera. Sea cual sea el mes de tu visita, la probabilidad de encontrar cielos despejados es muy alta, ya que la zona de Bresanona cuenta con 2000 horas de sol al año: un verdadero récord. Una plantación histórica vuelve a vivir hoy en el jardín de los Señores. Aunque no es idéntica a la del pasado, refleja bien el diseño general. Se trata del Pomarium, el manzanar utilizado para abastecer la mesa del obispo, antiguamente rodeado de murallas y mencionado por primera vez en 1265. Ahora puedes admirar una densa serie de hileras, compuestas por diversos árboles frutales, entre ellos dos variedades de manzanos. Una pérgola del siglo XIX rodea el parque. Una curiosidad cultural es el pabellón chino y la torre japonesa, también del siglo XIX. También aquí, como en Francia, había llegado la moda del exotismo, expresada en decoraciones, ornamentos y arquitectura de estilo oriental. La rica curia no quiso ser menos, mostrándose dispuesta a seguir las nuevas tendencias. Un herbario vivo El jardín de los Señores presenta una gran variedad de hierbas medicinales, aromáticas, médicas y afrodisíacas. Al fin y al cabo, es uno de los orgullos de este territorio. El consejo es seguir este fascinante tema en un viaje, visitando las numerosas granjas de las afueras de la ciudad que las cultivan y comercializan. Oirás hablar de ajedrea, eneldo, caléndula, perifollo, melisa, pimpinela y onagra. Las hierbas también entran en la cocina local, desde la tradicional hasta la más moderna. La nueva generación de chefs compone platos en bouquets, atentos a la ecología y a la preservación de la biodiversidad. Los platos típicos reinan en las posadas. Las albóndigas de ortigas son un primer plato delicioso, en su sencillez campesina, al igual que la sopa de hierbas, que a una base de cebolla chalote puede añadir ortiga, serbal o berros. Entre los vinos, merece la pena probar el Sylvaner, una variedad de uva autóctona. La exploración de un patrimonio natural Si quieres continuar tus vacaciones sumergiéndote en la naturaleza, siempre puedes salir de la ciudad para descubrir los alrededores. El Valle Isarca ofrece paisajes agrícolas variados, desde los viñedos y huertos del Valle Isarco hasta los castañares de las medianías. Más arriba, te esperan infinitas rutas de senderismo en los Dolomitas. La Unesco ha catalogado como Patrimonio de la Humanidad los 530 kilómetros de senderos del Valle de Ega, enclavados entre las cimas de los montes Catinaccio y Latemar.
Espiritualidad
basilica di san pietro

Basílica de San Pedro

Sede universal de la Iglesia Católica en Roma, Capilla Pontificia, y destino de toda peregrinación a la ciudad santa, la Basílica de San Pedro alberga célebres obras de arte celebrando la fe cristiana. Precedida por la espectacular columnata de la Plaza de San Pedro, tiene una majestuosa fachada y está coronada por la gran cúpula diseñada por Miguel Ángel. Una de las obras maestras arquitectónicas mundiales, es el resultado del trabajo de decenas de diseñadores a lo largo de 160 años. La tumba de San Pedro Su construcción la inició en 1506 el Papa Julio II, considerado el "padre" de los Museos Vaticanos, pero no se terminó hasta 1667 con el arreglo definitivo de la plaza. Donde se encuentra la actual basílica había una basílica primitiva cristiana construida por el emperador Constantino en el siglo IV, donde fue enterrado San Pedro. Su historia es extremadamente compleja, con una larga lista de arquitectos y artistas que contribuyeron a su realización: Bramante, Giuliano da Sangallo, Rafael, Antonio da Sangallo el Joven, Baldassarre Peruzzi, Miguel Ángel, los Vignola, Giacomo Della Porta, Domenico Fontana, Carlo Maderno y, en los últimos 40 años, Gian Lorenzo Bernini. La columnata y la fachada de la Basílica Un consejo: entrad en la plaza por una entrada lateral para garantizar el efecto sorpresa de la columnata elíptica de Bernini, que aparece de repente y parece moverse. Viniendo de la amplia y frontal Via della Conciliazione, construida en el siglo XX, este efecto se pierde. Hay 284 columnas coronadas por 140 estatuas de más de 3 metros de altura y 6 escudos de Alejandro VII. En el centro de la columnata hay un obelisco egipcio transportado a Roma en el año 37 y dos fuentes: una de Maderno y otra de Fontana. De pie sobre los discos de pórfido a ambos lados del obelisco, que son los focos de la elipse, las filas de columnas se alinean perfectamente y sólo veréis la primera, ¡las demás desaparecen! Para entrar en la Basílica, se sube una escalinata y se atraviesa el pórtico de la fachada: desde el balcón central, llamado la Loggia delle Benedizioni, el Papa aparece para el Ángelus y se anuncia la elección del nuevo pontífice. El interior de la Basílica, una concentración de obras maestras El interior de la basílica impresiona por su majestuosidad y la riqueza de sus decoraciones barrocas. Son imprescindibles la estatua de bronce de San Pedro, atribuida a Arnolfo di Cambio; el monumental baldaquín con columnas de altar retorcidas, de bronce tomado del Panteón, de 30 metros de altura, de Gian Lorenzo Bernini; la Piedad de Miguel Ángel, que el escultor realizó cuando tenía 23 años; el monumento funerario de Clemente XIII, una de las mejores obras de Antonio Canova; las estatuas de Urbano VII, la tumba de Alejandro VII y la Silla de San Pedro de bronce dorado del ábside, y otras obras maestras de Bernini. Tras la Sacristía, una sala de finales del siglo XVIII con ocho columnas procedente de la Villa Adriana de Tívoli, se accede al Tesoro de San Pedro, donde se exponen muebles sagrados, estatuas y diversos objetos de arte, en su mayoría regalos a los papas. No os perdáis un copón de Donatello, el monumento a Sixto IV de Pollaiolo, algunas obras preciosas de la época bizantina, y el sarcófago de Junius Bassus del siglo IV. La majestuosa cúpula de San Pedro Símbolo de la ciudad de Roma, "Cupolone" para los romanos, Miguel Ángel diseñó la Cúpula de San Pedro, pero no la vio terminada: fueron Domenico Fontana y Giacomo Della Porta quienes completaron la obra. Se puede subir en ascensor a la terraza que da a la plaza. Después hay una escalera de 330 peldaños en un pasillo entre la cúpula exterior y la interior que permite asomarse a la primera galería, a 53 metros, para admirar de cerca los mosaicos de la cúpula. También podéis subir a la cima y desde allí Roma estará a vuestros pies. Las Grutas Vaticanas Las llamadas Grutas Vaticanas se encuentran bajo el suelo de la basílica, en el hueco entre el suelo actual y el de la basílica sobre la que se construyó. Alberga la Tumba de Pedro y numerosos papas y gobernantes en el altar y la cúpula de Miguel Ángel. Las Grutas tienen varios altares y nichos, llenos de las obras de arte que adornan las distintas tumbas papales y otras obras paleocristianas de la antigua basílica, como vasos sagrados, estatuas, y fragmentos de columnas. Una de las obras más valiosas es la tumba de Bonifacio VIII, realizada en parte por el escultor Arnolfo di Cambio en 1300. También destaca la tumba de Pío VI, obra de Antonio Canova (siglo XIX).
Sitios históricos
Ponte Romano Fabio Massimo

Ponte Romano Fabio Massimo

En el valle de Titerno, entre naturaleza, arqueología y la Edad Media Apasionados de la Vía Francigena y de la Historia, nos encontramos en la región del Sannio, en Faicchio, provincia de Benevento. Este pueblo medieval, en el Parque Regional del Matese, tiene algo que te enamorará y hará que vuelvas siempre que tengas la oportunidad. Aquí es donde el Titerno, el río que, antes de desembocar en el Volturno, esculpe gargantas y cañones entre las paredes de roca, un campo de entrenamiento ideal para los aficionados a los deportes extremos. Un anfiteatro natural en el que aún se conserva el puente romano que lleva el nombre de Quinto Fabio Máximo, conocido por sus tácticas de guerra como "cunctator", el semental: la tradición cuenta que el dictador romano lo cruzó en el 217 a. C. para detener el avance de Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica. El puente Fabio Massimo, una página de la historia Destinado a conectar esos valles con el macizo del Matese, el puente tiene un origen prerromano, concretamente samnita. Originalmente, se colocaba una pasarela de madera en la orilla rocosa del río para cruzar, que ofrecía poca resistencia a las inundaciones, además de ser fácilmente perecedera. Desde el punto de vista arquitectónico, el posterior puente romano hecho de terracota, piedra y toba, de 12 metros de longitud y 13 de altura, consta con tres arcos asimétricos construidos en fases sucesivas: una obra que se ha adaptado a lo largo del tiempo a las diferentes exigencias ambientales y civiles y cuenta la evolución de las técnicas de construcción y de los materiales desarrollados por los romanos. Pero el puente no es la única atracción de Faicchio... El castillo ducal y la trampa para convictos Dominando el centro histórico de Faicchio se encuentra el castillo ducal que, con su forma trapezoidal y sus torres cilíndricas, recuerda al Maschio Angioino, el pariente más "famoso" de Nápoles. Construido en el siglo XII por los condes normandos Sanframondo en una posición estratégicamente elevada, entre los montes Acero y Gioia, para dominar el curso del Titerno y su valle, renovado en 1612, como reza el epígrafe del portal de entrada, por el noble napolitano Gabriele De Martino, cuya familia mantuvo el castillo hasta la supresión de los derechos feudales. La última restauración, que salvó la mansión de la ruina, fue en 1962 por los nuevos propietarios, la familia Fragola. Para los amantes de las emociones: los sótanos del castillo son profundos e infranqueables, en la planta baja se puede visitar la sala de la prisión, una caverna oscura bien conservada cuyas paredes conservan antiguas inscripciones, probablemente obra de los prisioneros. También existe la leyenda de que la capilla del castillo albergaba un cuadro de Santa Bárbara: después de los oficios religiosos, se obligaba al condenado a besarlo. Al acercarse al cuadro, sin saberlo, ponían los pies en una trampilla oculta en el suelo, que todavía existe, la cual se abría, tragándose al infortunado. La maravilla de las murallas megalíticas samnitas Si te gusta caminar, elige un día fresco para subir por un sendero del Cai (Club Alpino Italiano), a la cumbre del Monte Acero, una colina de 732 metros de altura que se eleva aislada en el valle. Podrás observar de cerca las célebres murallas megalíticas, prueba del largo y tenaz dominio de los samnitas en estos alrededores. Remontan al siglo IV a. C., son los restos de una inmensa muralla fortificada: todavía la más grande, con sus 3 kilómetros y una altura media de 3,5 metros, la mejor conservada del periodo samnita. Esto es todo lo que queda de la gran obra de fortificación que se cuenta entre los mayores ejemplos de la arquitectura militar samnita: garantizaba la seguridad y defensa del Arce, mientras que las principales actividades, la agricultura y el comercio, tenían lugar en el valle. Estas murallas poligonales o "ciclópeas", que se extienden a lo largo de un perímetro irregularmente cuadrangular, formaban parte de un sistema defensivo más amplio y complejo que los samnitas extendían por todo el territorio de los Apeninos y que encerraba asentamientos de diversos tamaños. En la cima de la montaña hay una estatua del Redentor, desde la que se puede contemplar todo el entorno. Tierra de santos y salami A pocos kilómetros de Faicchio se encuentra la distrito Fontanavecchia, que lleva el nombre de un antiguo manantial que abastecía a los habitantes de la zona. En esta localidad, cerca de la iglesia de Santa María de Constantinopla, se puede admirar la entrada de un antiguo acueducto subterráneo romano del siglo III a. C. y cuyo tramo de aproximadamente un kilómetro aún se puede recorrer. Tras las excursiones y las inspecciones histórico-artísticas, merece recordar que Faicchio, sede de la residencia episcopal durante un breve periodo, es también conocida como "tierra de santos y salami ", lema que alude al arte de la carnicería del cerdo, que aquí alcanza cotas de excelencia. Es uno de los pocos lugares de Campania donde es posible criar el prestigioso cerdo negro, cuya carne se utiliza para producir, mediante un refinado proceso, embutidos de sabor incomparable. También merece una mención el Culatello del Matese, su especial proceso de elaboración y maduración lo diferencia del culatello tradicional confiriéndole características organolépticas apreciadas por los entendidos. Leer más https://sannio.guideslow.it/itinerari/sannio-alle-pendici-del-matese-1-faicchio
Arte y cultura
Museo de la Música, Teatro Alice Zeppilli

Museo de la Música, Teatro Alice Zeppilli

En el interior del palacio del ayuntamiento se encuentra el teatro municipal dedicado a Alice Zeppilli, soprano y esposa de Giuseppe Alberghini, violonchelista de origen piamontés. Ambos fueron protagonistas de una vida artística que los llevó a los teatros más prestigiosos del mundo, especialmente en Estados Unidos, donde vivieron durante mucho tiempo. Un lugar de espectáculos dentro de un palacio público no es algo muy frecuente. El uso de la sala para representaciones teatrales y musicales comienza en 1785 y se prolonga hasta 1852, cuando se decide arreglar el palacio encomendando las obras al ingeniero Antonio Giordani, quien adopta la tipología del «teatro a la italiana». La decoración es sencilla pero elegante y el telón, que aún se conserva, representa a Esopo hablando con los pastores, obra de Adeodato Malatesta. El teatro vuelve a abrir sus puertas en agosto de 1856 con las óperas «El trovador» y «Rigoletto» de Verdi. Con la llegada del fascismo y la guerra, fue perdiendo relevancia hasta convertirse en un campamento de las tropas alemanas. Recuperado en 1981, y ampliado en los primeros años del siglo XXI con nuevos espacios e instalaciones, se inauguró de nuevo el 6 de diciembre de 2003 con un concierto. En los vestíbulos del teatro se encuentra el Museo de la Música, que cuenta, con testimonios e instrumentos musicales expuestos, la vida musical en Pieve di Cento desde la antigüedad hasta la actualidad. Desde la tradición campanaria hasta la banda, desde los numerosos talleres de lutería hasta la Escuela de Lutería. Una amplia sala está dedicada a la colección de instrumentos realizados por Luigi Mozzani, lutier y guitarrista de gran fama y habilidad. En el segundo piso, en una sala, también se encuentra la colección Zeppilli, donde, junto con las reliquias de la soprano y su marido, el violonchelista Alberghini, también se ha reproducido un camerino con los muebles y los accesorios originales de la famosa cantante.
Espiritualidad
Santuario de Nuestra Señora de Bonaria

Santuario de Nuestra Señora de Bonaria

Bordeando el gran Cementerio monumental de Bonaria, construido en 1828 (interesante por la presencia de preciosas tumbas estilo «liberty»), se llega a la cima de la colina «del buen aire», llamada así porque estaba lejos de la peste que envolvía las playas situadas más abajo. Este es el lugar donde se asentaron las tropas aragonesas antes de arrebatar el castillo a los pisanos en 1326. Y a la dominación catalanoaragonesa pertenece el santuario, la parte más antigua de todo el complejo, con su hermoso pórtico gótico en la portada (proveniente de la destruida iglesia de S. Francesco in Stampace) y, en el interior, la talla de madera de la Virgen que, según una leyenda, habría llegado aquí en 1370 (en realidad data de la segunda mitad del siglo XV). A pesar de las reformas del siglo XIX, la basílica contigua, construida en 1704, conserva su planta original de una sola nave, con presbiterio de planta poligonal y capillas laterales. El monumental edificio, con portada de piedra caliza y una larga escalinata de acceso, interior de cruz latina dividido en tres naves y cúpula octogonal en la intersección de los brazos, es uno de los rasgos característicos de la ciudad. Adjunto al santuario, erigido en 1325, el museo es un interesante testimonio de la devoción de los sardos a la Madonna di Bonaria, cuya estatua de madera se conserva en el altar mayor. Según la tradición, la Virgen recaló milagrosamente en la playa situada más abajo en 1370. Se la considera patrona de los marinos y en el museo se exponen numerosos exvotos, entre ellos más de 130 maquetas de barcos. Otras salas están dedicadas a laexposición del Tesoro, de los objetos sagrados y de los hallazgos arqueológicos procedentes de la necrópolis púnico-romana y de las tumbas cristianas halladas en la zona de Bonaria. También podemos visitar una reconstrucción de la historia del castillo de Bonaria y de la orden de la Beata Vergine Maria della Mercede en Cerdeña. Antes de entrar en la iglesia, recorre la plaza para admirar el sugestivo panorama de Cagliari y del mar.
Pueblos
Cividale del Friuli

Cividale del Friuli

Bandera Naranja del Touring Club Italiano Con una antiquísima historia y vestigios del pasado aún hoy claramente visibles, Cividale del Friuli figura entre las ciudades más interesantes de la región por su patrimonio artístico y cultural. Su centro histórico es de una belleza evocadora; las casas, con sus fachadas pintadas, se asoman a callejuelas empedradas y plazas silenciosas. Tu visita puede comenzar desde la plaza del Duomo, que se encuentra donde una vez estuvo el antiguo foro romano, con la majestuosa catedral de Santa Maria Assunta que data del siglo XIV, dentro de la cual se encuentra el Museo Cristiano, con las esculturas medievales más importantes de la Italia lombarda. También se asoman a la plaza el Palazzo Comunale del siglo XV con un bonito pórtico ojival y el Museo arqueológico nacional, que custodia restos arqueológicos romanos, paleocristianos y lombardos. Continuando por via Mazzini alcanzamos la animada plaza Paolo Diacono. También vale la pena ver el Hipogeo celta con su complejo sistema de pasillos y cámaras excavadas en la roca y el oratorio de Santa Maria in Valle, conocido como el «Tempietto» lombardo, un raro ejemplo de arquitectura y escultura de la Alta Edad Media. En el territorio de Cividale se producen vinos DOC y DOCG excelentes y de gran renombre elaborados a partir de varias cepas, entre las que destacan el Picolit, el Tocai friulano, el Chardonnay y el Sauvignon.
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Valle de Aosta

Valle de Aosta, un paraíso para quienes buscáis el aire libre y la naturaleza sin renunciar a la historia y las tradiciones La región más pequeña de Italia, moteada por los picos más altos de los Alpes, es el destino ideal para los amantes de los deportes de invierno y los paseos a alta cuota. Sus verdes valles y sus castillos de cuento de hadas completan el cuadro, haciendo del Valle de Aosta un lugar encantador para vivir en todas las estaciones del año.

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El Piamonte enamora con sus montañas, sus colinas, sus sabores típicos y sus ciudades de una elegancia única Un extraordinario patrimonio de arte e historia, cultura, y naturaleza, caracteriza al Piamonte, una región con mil caras, cada cual más interesante: ciudades de extraordinaria elegancia, montañas que se prestan al esquí o a pasear, pueblos fascinantes y colinas de las más conocidas del mundo por su extraordinario vino.

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