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El ritmo lento del otoño con sabor italiano: itinerarios y lugares a los que ir para tus viajes por Italia

¿Estás buscando lugares para visitar en otoño en Italia? Ya sea por la frescura del aire o los colores de las hojas que cambian, viajar a Italia durante esta estación tiene algo muy especial. La mejor época del año para realizar actividades inusuales, como visitar viñedos y degustar deliciosos productos locales. Descubre las innumerables posibilidades que ofrece el territorio italiano de septiembre a diciembre.
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Pueblos
Santo Stefano di Sessanio

Santo Stefano di Sessanio

Pequeño pueblo en la vertiente de L'Aquila del Gran Sasso, Santo Stefano di Sessanio, como sucedió en la mayoría de los pueblos del interior de los Abruzos, experimentó una gran despoblación en la segunda mitad del siglo XX. La recuperación ha venido de la mano de un servicio turístico y hotelero de excelencia. Desde finales del siglo XVI, Santo Stefano di Sessanio estuvo gobernado por los Médici y la economía local floreció gracias a la producción de lana dirigida a Florencia. El torreón almenado, que se alza entre las casas, se llama torre Medicea, pero en realidad data del siglo XIV: el nombre atestigua el impacto económico y cultural que la familia florentina tuvo en el pueblo. La restauración del torreón, destruido en el terremoto de 2009, terminó en 2021 salvaguardando los elementos originales. Hoy en día, la puerta Medicea conserva el escudo de armas de la familia colocado en el matacán. La memoria del pueblo y de los territorios circundantes se conserva en el Museo Terre della Baronia. A pocos pasos del museo, en Piazza Medicea, se encuentra la pequeña iglesia de las Anime Sante o del Suffragio, con un altar mayor dedicado a la Vergine del Monte Carmelo. En las parcelas de tierra arcillosa que rodean el pueblo, ideales para el crecimiento de las legumbres, se cultiva desde hace siglos la lenteja de Santo Stefano di Sessanio, Presidio Slow Food: pequeña y permeable, no necesita remojo y con ella se obtiene una sopa sencilla pero muy popular.
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Verucchio

Verucchio

Bandera Naranja del Touring Club Italiano Existen muchas fortalezas definidas como invencibles, pero pocas se han ganado ese título por méritos propios: una de ellas es la Rocca del Sasso de Verucchio, construida con vistas a Rímini como futura capital de la casa y que se hizo poderosa gracias a Segismundo Malatesta en 1449. De hecho, tan solo Federico de Montefeltro consiguió atravesar sus muros, pero exclusivamente valiéndose de engaños. Bajo ella se desarrolla el centro histórico, con la plaza Malatesta, enmarcada por el palacio del Ayuntamiento, el palacio Giungi (del siglo XVIII) y el palacio Bedetti, de estilo neoclásico. El pueblo se extiende colina arriba, a media ladera, o se apiña en las terrazas. Merece una visita el convento de los Agustinos con la iglesia del 1300, reacondicionada en el Barroco, que alberga el Museo Cívico Arqueológico. La historia del pueblo no termina con la Edad Media, sino que se remonta a la civilización villanoviana: las excavaciones, iniciadas en 1893, permitieron descubrir la necrópolis de Campo del Tesoro y Fondo Lavatoio (siglo IX a. C.). Especialmente en verano, Verucchio es un reclamo para los turistas de la costa, atraídos no solo por una excelente cocina, sino también por eventos culturales importantes como el Festival de Música Antigua, las recreaciones históricas y el Verucchio Festival, que en julio atrae a cantantes, grupos y músicos de talla nacional e internacional.
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Castell'Arquato

Castell'Arquato

Bandera Naranja del Touring Club Italiano A treinta kilómetros de Piacenza, el pueblo de Castell'Arquato se alza sobre una colina constituida en gran parte por conchas fósiles, que se acumularon en la zona cuando, hace mucho tiempo, se encontraba sumergida por las aguas. Los interesantes hallazgos de esta curiosa historia se pueden admirar en el Museo Geológico, con sede en el antiguo hospital de Santo Spirito, punto de partida para aquellos que deseen comenzar la visita al pueblo y obtener información sobre el territorio. En el plano urbanístico, se superponen dos puntos de desarrollo: el primero, con los barrios medievales del Borghetto y de Monteguzzo, a los pies de la colina; el segundo, en la colina, es el centro histórico, donde la atmósfera que se respira es la de antaño. Tiene su núcleo en la plaza monumental, donde se puede admirar el Palazzo del Podestà, la Rocca viscontea y la Collegiata, símbolos de los tres poderes (político, militar y religioso). El Palazzo del Podestà, ahora ayuntamiento, data de 1293, con la adición de una torre pentagonal a principios del siglo XIV. La Rocca, una imponente estructura de defensa, fue mandada construir por el Municipio de Piacenza en 1342. La posición más importante de la plaza está reservada a la Colegiata, construcción románica consagrada en 1122, con un claustro desde el que se accede al Museo della Collegiata, donde se exponen muebles y objetos sagrados, material lapidario y una galería de cuadros.
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Aquilea

La arqueología antigua va aquí codo a codo con la evolución de la civilización cristiana del Friuli desde la Edad Media hasta ayer, o mejor dicho, casi hasta hoy: es una síntesis aparentemente imposible, pero hay que rendirse ante la evidencia. Colonia militar fundada por los romanos en el 181 antes de Cristo, Aquilea se convirtió bajo Augusto en la capital de la Regio Venetia et Histria, asumiendo así el papel de una de las principales metrópolis del Imperio. Con el cristianismo, comenzó a desempeñar un papel importante en la evangelización, al ser sede de un Patriarcado que durante siglos fue la verdadera guía de la región-nación del Friuli. Representando el lado cristiano está sobre todo la Basílica Patriarcal, que presenta una arquitectura románica ejemplar, aunque con componentes góticos, y conserva preciosos mosaicos de los primeros siglos. Para la Antigüedad, en cambio, las referencias son el Museo Arqueológico Nacional, que ofrece una introducción inicial y fundamental a la historia de la ciudad romana, y luego la extensa zona arqueológica con el foro, el puerto fluvial, varias domus y el cementerio. La importancia de la ciudad antigua, la extensión de la zona arqueológica, en gran parte aún enterrada y por tanto intacta, y el papel de la Basílica en la difusión del cristianismo en Europa están en la base de las motivaciones que llevaron a inscribir el sitio «Zona arqueológica de Aquilea y Basílica Patriarcal» en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1988.
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Erice

Erice

Erice, ciudad de la diosa Venus Entre las localidades sicilianas más encantadoras, Erice es como un nido de águila desde el que disfrutar de magníficas vistas de la costa de Trapani hasta el archipiélago de las Egadas. Enclavada en un acantilado a 751 metros de altura, conserva en su curioso perímetro triangular no solo monumentos e iglesias medievales de gran valor, sino también un centro de arte contemporáneo y una prestigiosa institución científica. Erice es una joya del arte y la cultura con una historia milenaria que merece ser visitada al menos una vez en la vida. Un cofre del tesoro artístico y arqueológico Los orígenes de Erice son muy antiguos. Se remontan a los Elimi, un pueblo de probable origen griego que, según la leyenda, descendería de los exiliados troyanos. Al margen del mito fundacional, Erice también era conocida por los romanos por un santuario construido en un escarpado acantilado dedicado al culto de la Afrodita griega y, más tarde, de la Venus Ericina romana, diosa de la fertilidad y el amor. En la Edad Media, los normandos construyeron un señorío en el mismo territorio. Conocido hoy con un nombre que resume toda la historia del lugar, el castillo de Venus domina la fortaleza y vigila el territorio circundante. La fortaleza es el punto más alto de Erice, te recomendamos elegirla como etapa inicial o final de tu ruta por el pueblo de Erice. Si sales desde la zona más alta, disfrutarás de las maravillosas vistas de la costa y de la encantadora Torretta Pepoli. A través del jardín del Balio, podrás acceder al elegante centro histórico medieval con adoquines de piedra que asemejan una alfombra y callejones muy estrechos, porque el espacio dentro de las murallas siempre ha sido escaso. No te puedes perder: la iglesia de San Juan Bautista con su cúpula redonda y un portal apuntado y algunas estatuas de los Gagini y el museo Antonino Cordici, instalado en el antiguo convento de San Francisco y dividido en varias secciones, fundamental para conocer la historia de Erice. Siguiendo hacia la plaza Umberto encontramos el Centro para la cultura científica Ettore Majorana, en el antiguo monasterio de San Pedro, que cada año acoge simposios y congresos dedicados a diferentes disciplinas científicas. Hacia Porta Trapani se abre la elegante Piazza Matrice, con la catedral del siglo XIV. Caracterizada en su portada por un rosetón y precedida por un pórtico almenado con aberturas de arcos apuntados, se presenta en todo su esplendor medieval. El interior, de estilo neogótico, fascina por su elegancia y los tesoros artísticos que allí se conservan. Cabe destacar las nueve cruces griegas de mármol en la pared sur colocadas en 1685 y procedentes del templo de Venus Ericina. Más allá de la Porta del Carmine, a lo largo de via dell'Addolorata, llegamos al llamado Barrio Español, que no es un verdadero barrio, sino un edificio que debería haber albergado a las tropas españolas, pero quedó inacabado. Hoy en día es sede de exposiciones permanentes de carácter antropológico. Desde su terraza, las vistas te dejarán sin aliento. «Trekking» en el monte Erice La oferta del lugar es tal que te entrarán ganas de explorar la zona del monte Erice: para ello están los senderos del Agro ericino, varias rutas de «trekking» que parten principalmente de la llegada del funicular de Trapani para atravesar el bosque estatal o para descubrir las tres iglesias rupestres diseminadas por la montaña. Por encima de Erice, también hay una cabaña del CAI, que se puede usar como referencia para explorar el territorio y llegar hasta el monte Cofano y San Vito Lo Capo. «Genovesi» y «frutta martorana»: descubre los dulces tradicionales Si el paseo te abre el apetito, en Erice no faltan las pastelerías donde reponer fuerzas. La ciudad cuenta con una sólida tradición de dulces cuyas recetas habrían sido transmitidas por las monjas de clausura de Erice. Las más típicas son la «genovese», un bocado de masa quebrada relleno de crema que se come caliente, los «mustazzoli», galletas aromáticas de pasta dura y crujiente, los «dolcetti da riposto», rellenos de conserva de cidra y decorados con glaseado de colores pastel, los bocados de almendras, los «quaresmali» y la «frutta martorana». Las pastelerías más famosas son las de Maria Grammatico, que también organiza cursos de cocina, y la San Carlo, ambas en el centro histórico. Los dulces combinan a la perfección con una copa de Marsala dulce de los viñedos cultivados justo debajo del monte Erice.
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