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Arte y Cultura

Castelmola, una ventana al mar a un paso de Taormina

30 septiembre 2022

3 minutos

En Castelmola, la mirada se pierde en una paleta de colores que la convierte en uno de los rincones más característicos de Sicilia.

No en vano está considerado uno de los pueblos más bonitos de Italia, con unas vistas impresionantes, gracias a sus más de 500 metros de altitud. 

Para completar el cuadro, se añaden varios tesoros artísticos, históricos y urbanísticos, siendo no menos importante el castillo y los monumentos medievales.

Si planeas una estancia en esta zona, trae calzado cómodo y varias capas de ropa.  

1. Itinerario en Castelmola

Castelmola es una pequeña joya en la provincia de Mesina. Su nombre deriva de la antigua fortaleza normanda que es su símbolo y de la que hoy quedan pocas pero fascinantes ruinas. Desde aquí, el panorama abarca el Monte Etna, la bahía de Giardini Naxos y el tramo de costa hacia sur.

La excursión ideal puede partir del centro histórico, quizá con la compañía de un guía local que te cuente mitos, leyendas y curiosidades y que te recomiende las direcciones adecuadas para probar lo mejor de la cocina siciliana.

El trazado urbano original es medieval y está muy bien conservado, dividido entre un laberinto de calles estrechas, plazas acogedoras e iglesias históricas.

No puedes perderte la plaza Sant'Antonino, con su pavimento de mosaico de piedra blanca y roca lávica, y un mirador desde el que admirar la bella Taormina, pero también parte de la costa jónica y Calabria.

Antes de continuar, observa el antiguo arco de piedra que era la entrada al pueblo y que ha sido trasladado precisamente a este rincón de Castelmola.

La iglesia madre de Castelmola está dedicada a San Nicola de Bari y da a una bonita plazoleta, en la que podrás detenerte antes de seguir descubriendo los lugares ocultos.

Si, por el contrario, quieres llegar al templo religioso más antiguo de la ciudad, fundado tras la llegada de San Pancracio a Taormina para su misión evangelizadora, busca la pequeña iglesia de San Biagio

2. Un pueblo fascinante

Historia, arte y arquitectura se funden en un lugar rico de influencias diferentes, gracias a las numerosas dominaciones. Aquí se han sucedido árabes, romanos y normandos, entre otros. Para los que, además del pasado, queréis explorar la belleza del paisaje, hay numerosos caminos y senderos de herradura para explorarlos a pie, a caballo o en bicicleta de montaña.

Los amantes de la adrenalina podéis experimentar la emoción del parapente, ascendiendo a 900 metros hasta el monte Venus.

Esta terraza natural construida en torno a las ruinas de un castillo normando se asemeja a una piedra de molino, de la que toma la parte final del nombre, "mola".

Lo único que queda del edificio son los muros que dominan las puertas y ventanas de las casas de piedra locales, coloreados en tonos suaves que van del amarillo al rosa antiguo.  

3. 3 consejos gastronómicos entre lo sagrado y lo profano

En primer lugar, cuando llegas a Castelmola, en la misma plaza de Sant'Antonino, no te olvides de probar el vino de almendras en el histórico Antico Caffè San Giorgio. Fue fundado por monjes en el siglo XVIII, es un bar utilizado como taberna y tiene un álbum con las firmas de todos los personajes ilustres que han pasado por aquí.

El segundo consejo es para quienes os gustan los ambientes alternativos: en este caso, la dirección adecuada para tomar un café es el bar Turrisi, que exhibe falos de madera, loza y cerámica como signo de suerte y abundancia.

Por último, un último consejo para mimar el paladar en Castelmola: no te vayas nunca del lugar sin probar las almendras heladas con azúcar, la mostaza de higos y, por supuesto, los propios higos chumbos