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Emilia Romaña, aprender disfrutando de experiencias únicas en la tierra de los sabores

Desde el Food Valley de Emilia hasta la Riviera de Romaña, cinco experiencias para descubrir las excelencias gastronómicas y vinícolas locales, símbolos de identidad y cultura

La zona que se extiende entre el denominado Food Valley, las tierras bajas de Emilia entre las provincias de Parma, Reggio Emilia y Módena- y Romaña destaca por la variedad de productos gastronómicas y vinícolas DOP e IGP, recetas y platos típicos que son parte integrante de la cultura y de las tradiciones locales. He aquí cinco experiencias para vivirla en su máxima expresión.

1. Visitar los veinticuatro Museos del Gusto

Veinticuatro museos repartidos por todo el territorio y dedicados a los productos típicos locales arrojan luz sobre su historia, sus gentes y sus técnicas de elaboración. Puedes visitarlos todos o elegir siguiendo tus preferencias: el Museo del queso Parmesano Reggiano, del Jamón de Parma, de la Sal de Cervia, del Queso de Fossa (queso curado en pozos de toba muy antiguos), del Tomate o de la Pasta, entre otros. En la segunda mitad de 2021 se inaugurará el nuevo Museo del Fungo de Borgotaro (boletos), en Borgo Val di Taro, en la provincia de Parma, la ciudad que presume del mayor número de excelencias gastronómicas, nombrada Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO.

2. Participar en los cursos de pasta y piadina de Casa Artusi

Pon literalmente las manos en la masa para aprender los secretos de la gastronomía local: los puedes hacer en Casa Artusi, en Forlimpopoli, la ciudad natal de Pellegrino Artusi, considerado el padre de la cocina casera italiana gracias a su famoso manual de recetas tradicionales. Aquí las "Mariette", mujeres expertas en este arte, enseñan a elaborar la auténtica piadina romañola (pan plano que se elabora con harina de trigo, agua, manteca de cerdo y sal) y la sfoglia, pasta fresca al huevo amasada a mano y extendida con un rodillo. Al final de la comida, puedes almorzar en el restaurante, especializado en comida regional, donde te recomendamos probar la pasta fresca. En agosto, también se celebra aquí la Feria Artusiana, con eventos temáticos, exposiciones y espectáculos.

3. Descubrir los procesos de producción directamente en la planta del fabricante

Las granjas lecheras, las fábricas de jamón y de vinagre organizan visitas guiadas para ilustrar todos los pasos que suceden de principio a fin, permitiendo a los visitantes asistir a las diversas etapas que conforman el proceso de elaboración desde la materia prima hasta el producto final. La experiencia termina con la inevitable degustación del producto fresco, que también se puede comprar directamente.

Es posible reservar una visita de las empresas que participan en el proyecto en cualquier momento del año, o participar en las que se organizan durante los Festivales temáticos que suelen celebrarse después del verano, como Acetaie Aperte, Caseifici Aperti y el Festival del Jamón de Parma.

4. Conocer y degustar los vinos del territorio

En tu visita a las bodegas de la Rocca Sforzesca de Dozza -uno de los pueblos más bonitos de Italia-, que alberga la sede de la Enoteca Regionale dell'Emilia Romagna, podrás disfrutar de una exposición permanente de más de mil vinos, destilados y vinagres balsámicos.

El itinerario sigue la lógica del maridaje con diferentes recetas, empezando por el aperitivo y terminando con el postre, descubriendo sus zonas de producción como los Colli Piacentini y Bolognesi, las tierras del Lambrusco y las del Sangiovese. Podrás catar y comprar vino en la vinoteca interna, donde también se organizan periódicamente encuentros con los productores.

5. Recorrer la ruta del Culatello de Zibello

De Parma a Colorno, la ruta serpentea a lo largo del río Po, que también se puede recorrer en bicicleta, entre naturaleza y castillos, y conduce al territorio del preciado y tradicional Culatello de Zibello, uno de los fiambres más prestigiosos de la tradición italiana. El corazón del itinerario es el histórico pueblo de Polesine Parmense, donde el restaurante Antica Corte Pallavicina acoge el Museo del Culatello y del Masalén, que narra la tradición y el ritual detallado o de su degustación, invitándote a entrar en las espectaculares bodegas de maduración y curación, que se remontan al siglo XIV. La experiencia concluye con una degustación final ineludible para el público, que también puede visitar la adyacente granja de cría en libertad de la antigua y apreciada raza de cerdo negro de Parma.