Se trata de una joya artística y arquitectónica, ubicada en el interior del actual Museo Arzobispal de Rávena. Ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ya que es el único ejemplo de capilla arzobispal paleocristiana que ha llegado hasta nuestros días. Sus mosaicos son de gran interés, ya que pueden interpretarse en clave antiariana.
El corazón de la ortodoxia
La capilla de San Andrés, o capilla arzobispal, se construyó bajo el mandato del obispo Pedro II, en el siglo VI, durante las obras de ampliación del episcopio. Era el oratorio reservado a los obispos católicos ortodoxos en tiempos del rey arriano Teodorico, cuyo credo negaba la naturaleza divina de Cristo. Todas las decoraciones pueden interpretarse como un himno al cristianismo ortodoxo como el camino verdadero, único y justo hacia la Salvación. En origen, la capilla estaba dedicada a Cristo, pero a partir de mediados del siglo VI pasó a dedicarse a san Andrés, cuando Maximiano trasladó hasta aquí las reliquias del apóstol desde Constantinopla.
Los mosaicos: un himno a Cristo y a su naturaleza divina
El vestíbulo rectangular, con bóveda de cañón y decorado con relucientes mosaicos, nos da la bienvenida con la figura de Cristo. Vestido como un soldado victorioso, con armadura, constituye una representación única en todo el arte paleocristiano. Cristo pisa las cabezas de un león y de una terrible serpiente, en este caso símbolos de la herejía. El techo está decorado con innumerables teselas de esmalte que forman una pérgola, animada por lirios blancos y flores rojas, salpicada de diversas especies de aves de colores, tanto exóticas como autóctonas. Cada una de ellas tiene un significado religioso y simbólico preciso: por ejemplo, los periquitos simbolizan la elocuencia y los pavos reales, la vida eterna.
El oratorio propiamente dicho, de dimensiones reducidas, nos fascina por la deslumbrante belleza de las teselas de oro, que resplandecen a la luz. Vemos a cuatro ángeles majestuosos, que sostienen el monograma de Cristo, en presencia de los símbolos de los evangelistas. Los rostros de Cristo, de los Apóstoles y de los santos y santas en los intradoses confieren solemnidad y majestuosidad a esta antigua celebración de la fe ortodoxa.
P.za Arcivescovado, 1, 48121 Rávena RA, Italia