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Ciudad

De viaje por Ferrara, horas preciosas paseando por la historia

Ferrara se merece mucho más que un viaje fugaz de un día. Silenciosa y acogedora, rica en arte y cultura, su centro histórico es el ejemplo perfecto de la ciudad ideal desde el punto de vista humanista.

Capital del Renacimiento, ofrece en cada paso la atmósfera mágica de un pasado glorioso, cuidadosamente conservado: la dinastía de Este, a lo largo de tres siglos, transformó un centro rural en una obra maestra. 

Entre 1400 y 1500, Ferrara acogió a importantes personalidades del ámbito literario y artístico. Esta ciudad habla de su pasado a cada paso, pero también de un presente hospitalario, respetuoso con el medio ambiente y sostenible: aquí reinan las bicicletas y el aire limpio.

Situada en la llanura emiliana, Ferrara se encuentra a pocos kilómetros al sur del río Po, pero también a unos 50 kilómetros del mar.

Es, por tanto, un destino de visita obligada para los amantes del arte, que podéis disfrutarlo aunque solo sea paseando por las calles del centro de la ciudad, pero también para los amantes de la naturaleza, que resulta extraordinaria en el parque del delta del Po y, por qué no, para los turistas de la costa romañola cuando quieran descansar de las playas.

1. Historia de Ferrara y curiosidades

La historia de Ferrara es, sin duda, fascinante. Según una leyenda, Ferrara era una doncella troyana que escapó de la ruina de su patria y decidió fundar una nueva ciudad. El primer documento oficial que da nombre a Ferrara fue emitido por el rey lombardo Astolfo, siete siglos y medio después de Cristo.

Al final del periodo longobardo Ferrara fue cedida a la Iglesia de Roma, se convirtió finalmente en un feudo de la familia Canossa y, bajo el gobierno de la Gran Condesa Matilde de Canossa, alcanzó su máxima extensión. A principios de 1100, surgió la comuna libre y, al final de una dura lucha interna, la familia de Este se impuso y asumió el poder absoluto en 1242. Así comenzó un período de gran riqueza y fortuna que duró más de tres siglos.

El señorío de Ferrara, bajo el dominio de la familia de Este, terminó en 1598: el último duque no tuvo descendientes legítimos, por lo que la dinastía se consideró extinguida y el Estado de la Iglesia tomó el relevo. Bajo el gobierno pontificio, la ciudad experimentó un lento declive. Los levantamientos revolucionarios condujeron a la anexión del territorio al Estado Unitario en 1860.

Ferrara participó en la Primera Guerra Mundial con numerosos trabajadores, motivados por la promesa de obtener nuevas tierras de cultivo al final del conflicto. Las ingentes pérdidas lo impidieron y la "traición" provocó una amplia adhesión al fascismo.

Hoy, Ferrara es una ciudad vibrante, rica en exposiciones de arte, con una temporada de conciertos de primer orden y el Palio de Ferrara, el más antiguo de Italia según los documentos históricos. 

2. Qué ver en Ferrara: 11 lugares imprescindibles

Ferrara es tan rica en joyas para admirar que una sola lista completa de destinos imprescindibles sería muy larga.

¿Qué mejor lugar para empezar una visita a la ciudad que el palacio de los Diamantes, uno de los monumentos más famosos del Renacimiento italiano? Su historia está ligada a la del arquitecto Biagio Rossetti, que la enriqueció con 8000 sillares, o sierras salientes, en las fachadas. Hoy en día alberga museos con obras notables.

Entre las visitas obligadas de la ciudad se encuentra el palacio Schifanoia, un suntuoso edificio de época renacentista que hoy es un museo. El castillo Estense y la catedral de Ferrara son los símbolos de la ciudad, mientras vía delle Volte es un hermoso testimonio de la Ferrara medieval, al igual que el Gueto.

Otros destinos recomendados son la plaza delle Erbe de Ferrara, el monasterio de Sant'Antonio in Polesine, la torre dei Leoni y el corso Ercole I d'Este.

También es muy interesante el museo nacional del judaísmo italiano y la Shoá.

3. 4 ideas sobre qué hacer en Ferrara

¿Qué hacer en Ferrara, además de admirar su patrimonio artístico y cultural? La primera sugerencia es visitar el museo arqueológico nacional, donde se exponen diversos objetos encontrados durante las excavaciones en la ciudad etrusca de Spina.

Los amantes de las manifestaciones artísticas de todo tipo no podéis perderos el Ferrara Buskers Festival, el festival de músicos callejeros de la ciudad.

Ir en bicicleta en Ferrara es algo muy típico. Los excursionistas y los aficionados al senderismo podéis elegir la ruta de senderismo de 9 kilómetros alrededor de las murallas de Ferrara.

 

Qué comer en Ferrara: 8 especialidades

En el plano gastronómico, el consejo es que te olvides durante unas horas de la salud y de las dietas hipocalóricas para regalarte una comida o un tentempié de puro placer. ¿Qué delicias saborear?

  •  Para empezar por el final, está el pastel tenerina, un pastel de chocolate suave por dentro y crujiente por fuera, el panpepato, otro dulce de chocolate amargo con almendras o avellanas, frutas confitadas y especias aromáticas, y la mítica brazadela, la rosquilla de Ferrara.
  • Los embutidos son el buque insignia de la cocina de Ferrara, empezando por la salama da sugo, un embutido elaborado con carne de cerdo, mezclado con sal, pimienta, vino y especias, dentro de una vejiga de cerdo que se deja madurar durante meses.
  • Destaca el llamado pasticcio ferrarese, un pastel de macarrones aderezados con salsa de carne, setas, bechamel, trufa y nuez moscada.

Pero los ravioles de calabaza, el pastel de fideos y la coppia ferrarese, el pan típico de la zona, también merecen un lugar especial entre los platos imprescindibles.

4. 3 lugares inusuales de Ferrara

Abundan los lugares insólitos en Ferrara, pero hay tres en particular que atraen la atención de los curiosos: el primero es el Cinema Mignon, un antiguo cine histórico que ocupaba las antiguas instalaciones de una de las primeras basílicas de Ferrara, cerrado en 2021, pero que sigue atrayendo a los curiosos.

Tampoco te puedes olvidar de la iglesia de San Domenico, uno de los edificios más imponentes del casco antiguo, y la iglesia de San Giacomo, un lugar de culto, posteriormente desacralizado, construido en el siglo XI en estilo románico.