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Arte y Cultura

Emilia Romagna

Itinerario judío: por Romaña entre guetos y sinagogas

Si te apasiona la <strong>historia y la cultura del pueblo judío</strong>, no debes perderte este itinerario por <strong>Romaña</strong>, una región en la que la presencia judía, que se inició aquí en el siglo XIII, ha dejado numerosas huellas. 

¿Estás dispuesto a recorrer aquel pasado, del que aún hoy en día son testimonios divulgativos los barrios y las sinagogas, los guetos y los cementerios?

1. Ferrara, el edificio de la sinagoga

Ya sabías que podías enamorarte de Ferrara por su comida, su vino, su arte y su cultura, pero aquí descubrirás que también puedes amarla por su Historia. Esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, cuenta de hecho con una importante comunidad judía de orígenes muy antiguos, de la que se conservan interesantes huellas. 

Comienza la visita en el edificio de la sinagoga, que hoy alberga el Museo y el cementerio judío, considerado el más antiguo de Emilia Romaña. 

El itinerario continúa en el barrio medieval, de visita obligada: aquí se encuentra el gueto en el que los judíos eran segregados desde 1627 hasta la Unificación de Italia. En el que fue su centro neurálgico, Via Mazzini, se encuentran sus tiendas típicas y los edificios históricos. El recorrido por la Ferrara judía termina en el MEIS, el Museo Nacional del Judaísmo Italiano y de la Shoá. El museo se encuentra en el antiguo complejo penitenciario de la ciudad, no muy lejos del propio gueto. 

Como parte de este viaje cultural, es interesante visitar el Jardín de las Preguntas, que te permite descubrir las reglas de la alimentación judía y las plantas bíblicas, para así poder comprender bien las curiosidades relativas al uso de la carne, la leche, el pescado y los huevos. 

2. Cento y la comunidad “desaparecida”

En Cento, donde se funden tradiciones de Ferrara, Bolonia y Módena, la presencia judía se remonta al siglo XIV. Sin embargo, a principios del siglo XX, tras un declive gradual, se inició la fusión con la comunidad judía de Ferrara. Lo que queda, y que recomendamos visitar durante el recorrido, es la zona del antiguo gueto, ahora restaurado, con un estrecho grupo de casas que dan a tres patios conectados, en los que el central está dotado de balcones del siglo XVIII. Las viviendas contaban con pasillos intercomunicados, para acceder directamente a la sinagoga. El cementerio judío está documentado desde el siglo XVII, aunque el actual se construyó en 1818.

3. Un valioso lapidario en Lugo

Si buscas rastros de la presencia judía, descubrirás que en Lugo, en la provincia de Rávena, hubo una antigua comunidad importante hasta la Segunda Guerra Mundial, como muestra una lápida de 1285 en el cementerio judío de la ciudad. El cementerio actual, en cambio, se construyó en 1877 y es un lugar de visita obligada: la joya de este lugar es el lapidario, con 34 lápidas de piedra y tres cipos, pertenecientes al primer cementerio.

4. Bertinoro, el Balcón de Romaña y la comunidad judía

Este precioso pueblo de origen medieval se alza sobre una colina que domina el mar y la llanura de Romaña. El Balcón de Romaña, como se le llama, ha sido el hogar de una comunidad judía desde el siglo XIV, de la que quedan vestigios en el barrio llamado la Giudecca. Debes dirigirte al centro histórico, donde encontrarás la casa emblemática del barrio que perteneció a Leone Ebreo, un hombre de letras, médico y filósofo judío portugués. El edificio en piedra tiene una placa en la que se indican los lugares de la ciudad en los que podían vivir los judíos y varios azulejos de terracota que representan la lámpara Ner Tamid, la luz que brilla delante de los lugares de culto, y la cornucopia.