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Arte y Cultura

Alto Adigio

Alto Adigio, descubre los pueblos más bonitos de Italia

Alto Adigio no es solo una tierra de montañas, lagos, pistas de esquí y naturaleza, sino también de pueblos medievales. Algunos <strong>forman parte del Club de los Pueblos más Bonitos de Italia</strong> promovido por la ANCI, la Asociación Nacional de Municipios Italianos, para difundir y premiar a aquellos lugares característicos que realzan el territorio surtirolés. 

Concretamente, los municipios merecedores de este reconocimiento por su magnífico patrimonio artístico, cultural, arquitectónico y paisajístico son 5: <strong>Egna, Glorenza, Vipiteno, Castelrotto y Chiusa.</strong>
Aunque estas pequeñas ciudades, que te cautivarán más que cualquier otra, se puedan visitar en un día, no te equivoques: están llenas de atractivos y bellezas por descubrir. 

Cada pueblo contiene un pedazo del estilo y el <strong>ambiente de Alto Adigio</strong>: un puesto lleno de flores, un banco junto a una fuente de montaña o una pequeña plaza presidida por una colección de los típicos erker, balcones cubiertos que sobresalen del edificio. Pero esto no es todo: la historia de estos lugares nos sigue hablando a través de antiguas murallas y torres, edificios medievales, del Renacimiento tardío y pórticos donde estaban los mercados y se hacía la economía local. 

1. Egna y el Parque Natural de Monte Corno

Egna es un pequeño pueblo con ambiente eterno y atemporal, situado estratégicamente para los amantes de la naturaleza que, tras una relajante parada en la ciudad, quieran estar en contacto con las montañas
Desde Egna, se llega fácilmente al Parque Natural de Monte Corno, donde se accede a varios refugios cerca de Trodena. Además, desde el pueblo se pueden recorrer varias rutas de ciclismo y senderismo. 

El centro histórico de Egna es la quintaesencia de Alto Adigio, ya que es rico en historia y aventuras que contar a la sombra de un pórtico, mientras se admiran los picos de las montañas. 

2. En Glorenza, entre murallas y torres

Glorenza también se defiende con su singular oferta artística y arquitectónica, ejemplo de lo que sería una auténtica ciudadela medieval. Antiguamente, desempeñó un papel importante a nivel económico, comercial y defensivo de la zona: lo demuestran sus murallas y torres todavía intactas.
En particular, la torre de Sluderno es quien mejor cuenta el pasado de Glorenza, junto con el molino de la ciudad. Además de su historia, el pueblo también habla de arte: en el centro se puede visitar la exposición de Paul Flora, mientras que más allá de las murallas hay una interesante escultura que merece fotografiarse. 

3. Vipiteno y sus castillos

El viaje en busca de los pueblos más bonitos de Alto Adigio continúa con Vipiteno, lugar para los amantes de la cultura y la montaña. Son famosas sus reminiscencias medievales, tanto en el centro como en los valles circundantes, donde se pueden visitar Castel Wolfsthurn, Castel Tasso y Castel Pietra.
En la ciudad, sin embargo, no te pierdas la Torre delle Dodici, otro emblema del lugar, o el edificio del ayuntamiento con sus objetos romanos. El Museo Multscher también cuenta con obras de arte fascinantes de gran interés, como el Museo Cívico de enfrente.
Por último, pero no menos importante, los atractivos naturales de Val di Vizze y Campo di Trens: senderismo, excursiones de montaña y ciclismo a la orden del día. 

4. Castelrotto con vistas al Sciliar

Castelrotto no se queda atrás en belleza e interés. Se encuentra en el Alpe di Siusi y guarda más de un tesoro por descubrir. La iglesia de los Santos Pedro y Pablo, por ejemplo, con un campanario donde admirar una vista impresionante del Parque Natural de Sciliar.

El centro es una explosión de colores, fragancias y manjares que todavía huelen a las antiguas casas aristocráticas y al lujo de la clase alta. Como los demás pueblos, tiene varias rutas de senderismo y oportunidades para experimentar la naturaleza local. 

5. Chiusa, que encantó a Alberto Durero

Concluimos nuestro repaso a los pueblos más bonitos de Italia con Chiusa. También llamada Dürer, es famosa por haber acogido, e inspirado a Alberto Durero. De él queda la llamada "piedra" cerca del monte Tschan.
Los entusiastas de la historia no pueden perderse el Museo Civico y su obra principal, el Tesoro de Loreto del siglo XVI, así como la Capilla de Loreto. El itinerario también incluye el Convento de Sabiona, que está fuera de la ciudad, pero que cautiva a los visitantes con su aura pintoresca y poética.