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Ciudad

Tirol del Sur

Alto Adigio: en Bressanone, entre el pasado y la modernidad

Es la ciudad más antigua del Tirol y ha sido durante siglos la encrucijada entre el norte y el sur.

<strong>Bressanone</strong>, el corazón del <strong>valle Isarco,</strong> tiene mucho que contar: ¿estás preparado para descubrirlo en una excursión, a pie o en bicicleta? <br>

Visitar Bressanone será un paseo entre cultura, naturaleza y gastronomía que se asemejará a un viaje en el tiempo, entre la modernidad y los vestigios de un importante pasado que se exhiben en el casco antiguo.

1. La catedral: emblema de la ciudad episcopal

Dominando el centro histórico de Bressanone se encuentra la majestuosa catedral, el punto de referencia de toda la ciudad cuyos orígenes se remontan al año 980.

Tras sobrevivir a dos incendios, la iglesia episcopal de Bressanone ha sido renovada varias veces a lo largo de los siglos, primero en estilo románico con tres naves y dos campanarios, y después en estilo barroco. Las huellas de este último se encuentran en los 33 diferentes tipos de mármol precioso que decoran el interior. Además, están los frescos del techo, que ocupan una superficie de 200 metros cuadrados, el altar mayor, uno de los ejemplos más prestigiosos del arte barroco en el Tirol, y el órgano, con más de 3000 tubos. Los que acabamos de mencionar son solo algunos de los tesoros artísticos por los que te invitamos a visitar la catedral y a detenerte en su interior durante un momento de contemplación.

2. El palacio episcopal: testimonio del principado eclesiástico

Junto a la catedral se encuentra el palacio episcopal, la histórica residencia de los príncipes obispos en la época en que Bressanone era un principado eclesiástico y los obispos también tenían poder temporal.

Hoy es la sede del museo diocesano y del archivo diocesano, el palacio presenta uno de los patios residenciales más sugestivos de Alto Adigio y alberga en sus 70 salas valiosos testimonios artísticos, desde la escultura y la pintura medievales hasta el Barroco, el Clasicismo y la fase romántica. Entre los numerosos tesoros se encuentran las estufas de azulejos del ala de los emperadores, la porcelana vienesa y el belén litúrgico de la planta baja, con unas 5000 figuritas.

3. Tradición e innovación: Gasthaus y locales de moda

Lo que llama la atención de Bressanone es su capacidad para mezclar lo antiguo con lo contemporáneo. ¿Una prueba? Gasthaus, una posada de Alto Adigio donde se puede disfrutar de la cocina tradicional local.

El centro alberga varias y la peculiaridad es que cada una está flanqueada por clubes de moda. Un contraste entre lo antiguo y lo nuevo que no choca, sino que fascina.

4. Cocina alpina y mediterránea: encrucijada entre el norte y el sur

Bressanone también ofrece un viaje gustativo inolvidable, con una cocina que mezcla ingredientes locales con sabores más lejanos. En cada plato subyace una mezcla de hierbas y especias alpinas, como las que enriquecen el pescado local, pero también sabores mediterráneos ácidos y dulces, que juntos crean singularidades, como las salsas y los pestos cítricos. Todo ello acompañado de los vinos del valle Isarco, de aroma fresco y refinado.

5. Törggelen: fiesta de colores y sabores

El viaje a Bressanone termina con una típica fiesta de otoño, una antigua costumbre que ha traspasado las fronteras de Alto Adigio y atrae a muchos turistas. Se trata del Törggelen, fiesta que se organizaba antiguamente en el ambiente del Torggl, un lagar.

Después de la vendimia, los agricultores invitaban a sus ayudantes a un banquete preparado con sus productos agrícolas, como nueces, castañas, speck, pan de centeno y salchichas ahumadas. Acompañado, por supuesto, de una copa (o incluso más de una) de vino nuevo y mosto.

La tradición ha continuado a lo largo del tiempo, hasta convertirse en un acontecimiento anual en la época de la cosecha. Puedes degustar muchos platos en alegre compañía en posadas y tabernas mientras saboreas los vinos de Alto Adigio.