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Arte y Cultura

Bérgamo, corazón medieval y alma contemporánea

Torres, pueblos históricos, iglesias, funiculares, escaleras repletas de vegetación, y vistas de las llanuras y montañas circundantes que te dejarán sin aliento: Bérgamo es una de las ciudades más populares de Lombardía.

Una rica historia que también habla de ópera, un paisaje característico, y un corazón medieval encaramado en una colina, rodeado por <strong>murallas venecianas que ahora son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO</strong>.<br><br>

Recórrela a pie para apreciar mejor cada matiz: las obras maestras de Mantegna, Botticelli, Rafael y Bellini; las arquitectónicas, con sus murallas del siglo XVI; o las musicales, puesto que es la ciudad de <strong>Donizetti</strong>, uno de los cinco grandes compositores de ópera mundiales.<br><br>

Un viaje de historia, buena comida, y belleza. 

1. Historia y curiosidades de Bérgamo

Su historia tiene orígenes lejanos, como el asentamiento de los orobíes. Se convirtió en municipio romano a partir del 49 a. C., pero fue saqueada en repetidas ocasiones cuando cayó el Imperio.

La Bérgamo medieval vio florecer a poderosas familias lombardas conocidas por dividir el territorio urbano en dos distritos reales. A partir del año 904, el obispo Adalberto la mejoró y renovó, pero a partir de 1098 fue una Comuna Libre y, tras varias guerras contra Brescia, se unió a la Liga Lombarda contra el emperador Federico Barbarroja. A partir del siglo XIII, mientras güelfos y gibelinos luchaban, los Visconti de Milán fortificaron la Ciudadela.

Al pasar a formar parte de los dominios de la República de Venecia, los venecianos reconstruyeron la antigua ciudad, levantando imponentes murallas defensivas. La dominación veneciana terminó con Napoleón, que vino después de la efímera República Bergamasca, la República Cisalpina, y el Reino de Italia. Con la Restauración entró en la esfera de dominación austriaca del Reino de Lombardía-Venecia, que garantizó una primera industrialización de la zona gracias a las manufacturas textiles.

La ciudad vivió un ferviente Resurgimento: Garibaldi, a la cabeza de los Cacciatori delle Alpi, entró triunfalmente en Bérgamo, poniendo fin a la dominación extranjera. En 1860, Bérgamo aportó el mayor número de voluntarios a la expedición de Garibaldi, detalle que le valió el título de "Ciudad de los Mil". En 1860, Bérgamo entró en el Reino de Italia.

2. Qué ver en Bérgamo: 3 lugares que no puedes perderte

El corazón histórico, murallas, palacios históricos, e iglesias: la ciudad lombarda está realmente llena de atractivos de valor incalculable. ¿No sabes qué ver en Bérgamo para apreciar mejor su belleza? Hay tres puntos que son indispensables:

  • La Bérgamo histórica: primero recomendamos una excursión a Bérgamo Alta, el corazón histórico de esta encantadora ciudad medieval. Llegar a ella es una experiencia asombrosa: se pueden utilizar las numerosas escaleras repartidas por la ciudad o los funiculares que atraviesan las murallas del siglo XV. Que las boutiques, las tiendas de delicatessen, los cafés centenarios, las trattorias, y las vinotecas no te distraigan de los lugares que no puedes perderte: la Piazza Mercato delle Scarpe, la Piazza Vecchia, el Palazzo della Ragione y el Museo degli Affreschi;
  • la Bérgamo de los museos: pasemos a la Baja Bérgamo, donde se encuentra la Accademia Carrara, imprescindible para los amantes del arte. Expone nada menos que 1793 cuadros de las escuelas veneciana, lombarda, y toscana desde el Renacimiento hasta finales del siglo XIX. Entre sus obras maestras se encuentran Il ricordo di un dolore de Pellizza da Volpedo, la Virgen con el Niño de Tiziano de Mantegna, el San Sebastián de Rafael y muchas más.
  • la Bérgamo renacentista: en la última parada disfrutarás de uno de los más bellos ejemplos del Renacimiento italiano. La Capilla Colleoni, a la derecha de la fachada de la Basílica de Santa María la Mayor, es el mausoleo de Bartolomeo Colleoni, un capitán mercenario que deseaba tanto esta tumba que ignoró a la Iglesia, y demolió la antigua sacristía. 

3. 3 ideas para hacer en Bérgamo

¿Qué hacer en Bérgamo para pasar unas vacaciones perfectas rodeados de naturaleza e historia? Aquí tienes tres consejos para todo.

Un aperitivo en Bérgamo Alta, una experiencia inolvidable para vivir el espíritu de la ciudad; una degustación de los vinos de Bérgamo y sus alrededores, quizás con una visita organizada a las bodegas lombardas, imprescindible tanto para los paladares expertos como para los amateurs.

Una de las muchas excursiones disponibles en Bérgamo, que incluye rutas en la ciudad, que se dirigen a las montañas, y en dirección a los lagos alpinos, para quienes quieran aprovechar sus vacaciones para hacer un poco de ciclismo en plena naturaleza.

4. ¿Qué comer en Bérgamo? 3 especialidades

Su cocina es de las más ricas de la zona. Caracterizada por sus platos con productos locales, es sabrosa y apetecible. Si te preguntas qué comer en Bérgamo, tienes mucho donde elegir, por lo que te aconsejamos 3 platos típicos para probar de inmediato.

●En primer lugar, capù, albóndigas de col rellenas, gratinadas al horno con queso.

●También la polenta taragna, una bomba de sabor de harina de maíz y alforfón, generosamente aderezada con mantequilla fundida y queso para hacer la "polenta onta", como dicen aquí.

●Por último, los casoncelli, pasta al huevo rellena de carne, macarrones, queso parmesano, pasas sultanas, y perejil, servidos con mantequilla fundida, bacon, y salvia.

5. Los lugares insólitos de Bérgamo

En la recóndita Bérgamo, encontrar lugares alejados de las rutas turísticas es complicado, pero merece la pena.

No puedes perderte la Fontana del Lantro, en la Ciudad Alta, que en la antigüedad proporcionaba agua para lavar la ropa y abrevar a los animales.

Y la Porta del Soccorso de Bérgamo, la quinta puerta secreta de las murallas de la ciudad: prácticamente anónima, era utilizada por los ciudadanos para entrar y salir a hurtadillas, eludiendo o sorprendiendo a sus enemigos.

También es muy interesante la antigua prisión de Santa Águeda, primer monasterio de los Padres Teatinos, convertida en cárcel en 1802 siguiendo un diseño del arquitecto ilustrado Leopold Pollack.