Dedicada a san Lorenzo, la catedral fue erigida en el siglo XII por arquitectos lombardos y posteriormente reconstruida en el siglo XVI. Tras las puertas, adornadas con hojas de bronce contemporáneas de Roberto Joppolo, natural de Viterbo, se camina sobre un precioso mosaico cosmatesco en el suelo. El interior, de tres naves, marcado por columnas con elegantes capiteles, conserva a la izquierda de la entrada restos de frescos del siglo XIV, mientras que al comienzo de la nave derecha destaca una pila bautismal de 1470. Otros frescos de los siglos XV-XVIII decoran las paredes de las naves, los ábsides y las capillas, donde también se conservan un retablo con El Redentor (1472) atribuido a Liberale da Verona y el sarcófago de Juan XXI, que falleció en 1277 aplastado por el derrumbe de una pared del cercano palacio de los Papas.