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7 lugares de arte, historia y cultura a una hora de Roma

Residencias suntuosas, pueblos antiguos, lugares del espíritu y yacimientos arqueológicos te esperan para una excursión fuera de la ciudad para relajarte y disfrutar del aire libre.

Roma es una ciudad única, rica en historia y belleza, como maravillosos son sus alrededores. Si has decidido salir de excursión fuera de la ciudad, hay lugares que no te puedes perder, a poca distancia de la capital. Un patrimonio con una antigua tradición que merece la pena conocer, para pasar un día o un fin de semana cultural.

1. Villa d’Este y Villa Adriana, Tivoli

Dos patrimonios de la humanidad, a 35 Km de Roma

Villa d'Este, declarada Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO en 2001, con su imponente belleza se ha convertido en uno de los símbolos del Renacimiento italiano. La concentración de fuentes, grutas y juegos de agua que decoran sus jardines la han convertido en un modelo de referencia para la creación de los jardines manieristas y barrocos europeos.

Mandada a construir por el cardenal Hipólito d'Este, e ideada por el pintor-arquitecto Pirro Ligorio, quien diseñó el jardín, Villa d'Este atesora obras maestras de grandes artistas italianos como Gian Lorenzo Bernini, que realizó la cascada de la Fuente del Órgano y la Fuente denominada del "Bicchierone".

Una visita obligada para quienes buscan un descanso en contacto con la naturaleza, el arte y la historia o un lugar romántico para pasear con su media naranja.

Si te interesa saber cómo era darse un paseo por la Roma Imperial, Villa Adriana es lo que buscas. Construida por deseo del emperador Adriano en el año 117 d.C. y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, Villa Adriana es un complejo arqueológico que da testimonio de la grandeza del Imperio Romano, un museo al aire libre único, donde los visitantes pueden admirar sus templos, teatros, estatuas, jardines y fuentes, balnearios y piscinas termales.

Los amplios espacios disponibles ofrecen al visitante una experiencia íntima y acogedora, a solas con una historia milenaria.

2. El monasterio de San Benito (Santuario del Sacro Speco)

Enclavado en la pared rocosa del monte Taleo, el Monasterio de San Benito es un santuario donde se respira una atmósfera mística y muy espiritual.

El camino de San Benito que conecta Nursia (la moderna Norcia) con Montecassino, conduce hacia el monasterio que hospedó al ermitaño San Benito de Nursia y guarda en su interior el lugar símbolo por excelencia de la espiritualidad: la Cueva de San Benito, un refugio para la oración y la contemplación. Esta excursión fuera de la ciudad es recomendable para quienes quieran respirar aire puro, escuchar el silencio y experimentar un sabor místico y meditativo, lejos del caos. En el complejo religioso acoge una pequeña tienda donde se pueden comprar objetos religiosos, licores artesanales y miel casera.

3. Abadía benedictina de Santa María di Farfa

En la antigua tierra de Sabina se encuentra la Abadía de Farfa, un lugar de silencio y oración rodeado de vegetación en el corazón de un pueblo caracterizado por una atmósfera de antaño. Declarado Monumento Nacional por su belleza arquitectónica y artística, este lugar es un centro de cultura y espiritualidad donde buscar el reposo físico y la paz interior.

 

Cada año, miles de visitantes acuden a la abadía benedictina que representa una experiencia monástica y meditativa. En su interior se encuentra la Biblioteca de Farfa que cuenta con más de cincuenta mil volúmenes entre manuscritos medievales, pergaminos y libros antiguos, que destacan por su fascinante vínculo entre pasado y presente.

 

Para terminar esta relajante excursión, no te pierdas una vista a la herboristería de la Abadía, donde se venden productos artesanales como miel y licores, y a las pequeñas tiendas que caracterizan la vida del pueblo. Un destino que es todo un símbolo de la huida del caos, lejos del estrés cotidiano.

4. Acrópolis de Alatri y la muralla megalítica

Sus orígenes son inciertos; hay quien afirma que su nacimiento puede atribuirse a los pueblos mesopotámicos, mientras que otros sostienen que nació de un rayo de sol y fue edificada por un pueblo de gigantes devotos del dios Saturno.

La Acrópolis de Alatri también la llaman tradicionalmente la ciudad de los Cíclopes. Un halo de misterio, mito y magia rodea este lugar, considerado uno de los más fascinantes del Lacio.

Las murallas megalíticas que abrazan el perímetro de Alatri siguen siendo objeto de estudio hoy en día: un encaje perfecto de bloques megalíticos realizados sin utilizar cal o cemento.

La entrada a la acrópolis se realiza por una monumental puerta llamada Porta Maggiore, sostenida por un imponente dintel monolítico de 27 toneladas, y la Porta Minore, símbolo de fertilidad, que conducen al visitante a un mundo de dioses, historias misteriosas y figuras mitológicas.

Quienes conocen la Acrópolis de Alatri señalan y perciben la presencia de vibraciones místicas que caracterizan sus piedras y su estructura, por lo que se ha convertido en un punto de referencia para la práctica de las artes meditativas y el yoga.

5. Necrópolis Etruscas de Cerveteri y Tarquinia

Un viaje a través de la historia para descubrir la civilización etrusca.

Declaradas Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, las dos necrópolis son el principal testimonio histórico de la antigua civilización etrusca y una fiel reproducción de los sistemas urbanísticos de esta población, que es la única civilización urbana de época prerromana de Italia. La Necrópolis de Cerveteri, también conocida como la Banditaccia, acoge numerosas tumbas y está organizada urbanísticamente como una ciudad con sus calles, plazas y barrios en los que se extiende un complejo de unas 20.000 tumbas de cámara. La Necrópolis de Tarquinia, conocida con el nombre de Monterozzi, con sus 150 hectáreas de extensión es la mayor necrópolis de todos los tiempos. Se caracteriza por la presencia de sepulcros excavados en la roca y numerosas tumbas decoradas con pinturas y es uno de los únicos y extraordinarios testimonios del arte, de la vida cotidiana y de la historia de la civilización etrusca.

6. Ostia Antica

Roma no se construyó en un día, y un día tampoco es suficiente para visitar el espectacular yacimiento arqueológico de Ostia Antica, el principal puerto comercial de la Ciudad Eterna. Un bullicio de mercancías y culturas cuyo eco sigue escuchándose hoy en las tiendas y talleres (taberne), las domus, las basílicas, los templos, los balnearios, las plazas y, por supuesto, en el magnífico teatro que aún se utiliza hoy en día como escenario para acoger espectáculos y conciertos en las calurosas noches de verano.

Ostia Antica merece al menos 2 días de visita y es una excursión recomendada para todos, incluso las familias, una ocasión para disfrutar de la cultura, la relajación y la diversión. La oferta turística es muy amplia y el tipo de experiencias de las que disfrutar son realmente muy diferentes entre sí. Si decides hacer una escapa fuera de la ciudad para visitar Ostia Antica, aquí tienes algunos de los lugares que no te puedes perder:

 

 - El parque arqueológico de Ostia Antica con los puertos imperiales de Claudio y Trajano y la Necrópolis de Porto all’Isola Sacra son un viaje a través de la historia para descubrir la Antigua Roma.

- Ostia Lido: una parada para los amantes del mar, del windsurf y de la buena comida. Amplias playas para relajarse, restaurantes junto al mar y espectaculares puestas de sol es lo que te espera.

- El Pinar de Castel Fusano: ideal para darse un paseo en plena naturaleza o para una divertida cabalgata.

- Fiumicino, a pocos minutos de Ostia, es un lugar ideal para disfrutar de excelentes almuerzos de pescado fresco.