El santuario de la Madonna del Poggio en Lubriano: devoción y los curiosos panettuzzi
Justo a las afueras de Lubriano, en la carretera hacia Bagnoregio, se encuentra el santuario de la Madonna del Poggio. Su historia comienza con un pequeño fresco de 1619, venerado por las gracias que se le atribuían. Hoy en día, esa misma imagen se conserva en una iglesia barroca, en el centro de una devoción popular que sigue viva a través de ritos únicos, como la preparación de los famosos panettuzzi.
Una iglesia construida por los pecadores
En 1732, el marqués Pompeo del Monte y su esposa Anna Rosa Monaldeschi financiaron la construcción de la iglesia actual para dar al fresco una morada más digna. Sin embargo, un curioso detalle revela otra verdad: sobre la puerta de entrada, una inscripción reza Fabricaverunt peccatores, «La construyeron los pecadores», como testimonio de las muchas limosnas de los fieles que hicieron verdaderamente posible la obra.
La fiesta y el rito de los panettuzzi
La devoción se renueva cada año el domingo después de la Ascensión. Durante la fiesta se nombra a una «señora» que, durante todo un año, custodiará una imagen de la Virgen y se encargará de la iglesia. Su tarea más especial es preparar los panettuzzi, unas pequeñas piezas de masa ácima elaboradas con dedales de costura y marcadas con una cruz. Bendecidos y distribuidos entre los fieles, son un símbolo de protección.
La iglesia es un lugar de culto activo. El acceso es generalmente libre, pero los horarios pueden variar. La fiesta de la Madonna del Poggio se celebra cada año el domingo siguiente al día de la Ascensión, con procesión y distribución de los panettuzzi.