Las cuevas de Collepardo: el mundo subterráneo de los montes Hérnicos
Las cuevas de Collepardo se abren a los pies de Rupe del Marginato, un peñasco situado en la vertiente meridional de los montes Hérnicos, en la provincia de Frosinone. También se las conoce con su nombre originario, «Grotte dei Bambocci» (cuevas de los muñecos), por las estalactitas cuyas formas recuerdan figuras humanas y títeres. En 1904 la reina Margarita de Saboya las visitó y se cuenta que se sentó en una estalagmita con forma de trono: desde aquel día se denominan también «Grotte Regina Margherita» (cuevas de la reina Margarita).
Qué se puede ver en su interior
La entrada es un triángulo de roca desde el que se desciende a la sala principal: más de 90 m de longitud, con una bóveda de hasta 20 m de altura dividida en tres secciones por columnas estalagmíticas. La «Bosque petrificado» es la sección más espectacular, donde las estalactitas y las estalagmitas se unen en un proceso que sigue activo hoy en día, con un crecimiento medio de 1 mm cada 3 a 20 años. Más adelante se encuentran la Sala central y la Sala del trono. El recorrido termina en la Sala alta, donde se hallan las «perlas de cueva», pequeñas esferas de calcita que se forman dentro de minúsculas charcas de agua. Una salita lateral está cerrada al público para proteger la colonia de murciélagos que la habita.
De la prehistoria al culto de Mitra
En el interior de las cuevas se han hallado restos de ciervo del Pleistoceno (Cervus elaphus) y esqueletos humanos de la Edad del Bronce (1600-1400 a. C.). Sin embargo, el hallazgo más sorprendente son los exvotos vinculados al culto de Mitra: la cueva albergaba un mitreo, un espacio dedicado a los ritos de iniciación.