Ninfeo Dorico en Castel Gandolfo: el secreto arqueológico a orillas del lago Albano
Bajando hacia el lago Albano desde Castel Gandolfo, se encuentra el Ninfeo Dorico, una estructura excavada en la roca volcánica. Aunque formalmente forma parte de la gran Villa de Domiciano, su verdadero origen sigue siendo un misterio para los estudiosos. Podría tratarse de un ninfeo imperial o de un santuario mucho más antiguo, quizás vinculado a las divinidades de la mítica Alba Longa. Es precisamente esta incertidumbre lo que lo hace único.
Una mezcla de estilos dentro de la roca
El interior es una gran sala rectangular con una cubierta de bóveda de cañón de unos ocho metros de altura. Las paredes están construidas con la técnica del opus reticulatum —un tipo de mampostería reticulada típica de los romanos— y presentan una curiosa mezcla de estilos. Se aprecia enseguida la cornisa superior dórica, que convive con capiteles y detalles de estilo jónico. A lo largo de los laterales, una serie de hornacinas sugiere que aquí se exponían estatuas.
El antiguo juego de agua
No obstante, el verdadero espectáculo era el agua. Tras la pared del fondo, un ingenioso sistema de cisternas y conductos alimentaba cascadas y pequeños canales que animaban todo el ambiente. El agua provenía de uno de los acueductos que abastecían la residencia imperial. Es fácil imaginar su sonido y sus reflejos. Un auténtico motor hidráulico concebido para sorprender a los invitados del emperador o quizás a los fieles de un culto antiguo.
El Ninfeo Dorico se encuentra a lo largo de la Via Antonio Gramsci, bajando hacia el lago. El acceso puede estar restringido, por lo que para visitarlo es fundamental consultar con antelación las condiciones de apertura y reservar a través de los canales oficiales.