Tempietto di San Bonaventura en Civita di Bagnoregio: arte, historia y silencio barroco
En el corazón de Civita di Bagnoregio se alza el Templo de San Buenaventura, un pequeño edificio barroco que guarda siglos de historia y devoción. En sus orígenes estuvo dedicado a San Miguel Arcángel; en la primera mitad del siglo XVII fue adquirido por la Venerable Cofradía de San Buenaventura, que le dio su nombre actual, antes de quedar abandonado durante un largo período. En 1856 monseñor Brinciotti promovió su restauración y encomendó el proyecto al arquitecto y pintor Pietro Gagliardi.
La restauración que le devolvió la belleza
La intervención de Gagliardi, documentada en los archivos diocesanos, devolvió equilibrio y luz al interior del edificio. Se reforzaron las superficies y se renovaron los frescos, mientras que las decoraciones se rediseñaron con esmero. Es una obra que no llama la atención a primera vista, pero cuya armonía y elegancia sobria se perciben en todo el conjunto.
Entre fe y arte
En el interior destacan dos obras importantes: en la pared derecha un fresco de la Virgen del Pueblo y, tras el altar mayor, un lienzo del Sagrado Corazón de Jesús y San Buenaventura. Las figuras resaltan por sus tonos cálidos y una luz suave, propia de la escuela romana del siglo XIX. Pequeño y acogedor, el templo sigue siendo un lugar muy apreciado por los habitantes de Bagnoregio: un templo silencioso, austero y cargado de memoria.