Porta Albana en Bagnoregio: la puerta que se desplazó para dar espacio a la ciudad
Casi todos los que llegan al pueblo pasan por aquí: la Porta Albana puede parecer un simple arco, pero en realidad representa la verdadera entrada monumental a la historia de Bagnoregio. Muchos solo piensan en el puente hacia el más conocido pueblo de Civita, pero hay que cruzar este umbral para entrar en el corazón del pueblo. Es una de las primeras cosas para ver y esconde una historia curiosa. Una historia de piedras en movimiento.
La huella del cardenal
Fue el cardenal Giovanni Girolamo Albani quien quiso impulsó su construcción y quien la inauguró en 1589. Para el proyecto llamó a una de las figuras más destacadas de la época, el arquitecto y escultor de Orvieto Ippolito Scalza. En aquel entonces, Scalza era una auténtica celebridad local y llevaba décadas trabajando como maestro de obras en la Catedral de Orvieto, donde también realizó el famoso conjunto escultórico de la Piedad. Su firma en esta obra traslada a Bagnoregio el eco de aquella gran época artística.
Una puerta en movimiento
La puerta no siempre ha estado donde la ves en la actualidad. Si buscas la placa conmemorativa, descubrirás un hecho increíble: a principios del siglo XX, concretamente en 1906, toda la estructura fue desmontada pieza por pieza y trasladada 10 metros hacia atrás. Una notable operación de ingeniería que sirvió para dar más amplitud a la plaza situada a sus espaldas, el Largo di Porta Albana, adaptando el urbanismo antiguo a las nuevas necesidades.
La puerta es un lugar de paso público situado en el centro del pueblo, siempre accesible y gratuito.