Los restos de la Rávena del siglo VIII
Entre las numerosas maravillas que hacen de Rávena una de las ciudades artísticas más importantes de Italia se encuentra el antiguo Palacio de Teodorico, o más bien lo que queda de la arquitectura ravenesa del siglo VIII. Se trata de un vestigio de muralla que se alza desde hace siglos a pocos pasos de la basílica de San Apolinar el Nuevo.
No está claro cuál era la finalidad del edificio, del que hoy solo podemos admirar una parte de la fachada, pero algunos estudiosos han planteado la hipótesis de que se trataba de una caseta de vigilancia construida para vigilar el acceso al palacio que se alzaba a poca distancia y del que ya no queda rastro. Otros consideran que se trata del pórtico de la fachada de la iglesia altomedieval de San Salvatore ai Calchi. Lo que sí sabemos es que, contrariamente a lo que se había supuesto en el pasado, el edificio nunca fue la residencia de Teodorico el Grande.
En la actualidad, gracias a las importantes obras de restauración realizadas a partir de finales del siglo XX, se pueden admirar los valiosos mosaicos del suelo, distribuidos en dos plantas y hallados en la zona arqueológica más extensa durante las excavaciones del siglo XIX.
Via Alberoni, esquina con Via di Roma, 48121 Rávena RA, Italia