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Arte y Cultura

Emilia Romaña

Los pórticos de Bolonia, un paseo por la historia

Con uno de los centros urbanos medievales más grandes y mejor conservados de Europa, la ciudad de <strong>Bolonia</strong> es mundialmente conocida por sus <strong>pórticos</strong>, que en 2021 recibieron el prestigioso reconocimiento de la Unesco por el valor artístico y sociocultural que expresan.

1. Qué son los pórticos de Bolonia y dónde se encuentran?

Con una longitud total de 62 kilómetros, 42 de ellos en el centro histórico, los pórticos de Bolonia, junto con las torres, son el símbolo de la ciudad y han sido el punto de encuentro y social de la capital de Emilia-Romaña durante siglos.

El más largo y famoso de Bolonia es el de pórtico de San Luca: 3796 metros de longitud y nada menos que 666 arcos, mientras que el pórtico dei Servi, que se extiende hacia la puerta Maggiore, ostenta el récord de anchura.

Basta con pasear por las calles de Bolonia para encontrarse rodeado: construidos a partir del siglo XII y realizados en ladrillo, piedra o madera, los pórticos son una verdadera obra maestra de la arquitectura.

Desde los pórticos arquitectónicos de Santa Caterina hasta el pórtico del palacio de la Mercanzia, desde los pórticos de Via Santo Stefano hasta los de Pavaglione: prepárate para ir de uno a otro disfrutando de la belleza de una ciudad que sabe ganarse a los boloñeses y a los turistas desde hace siglos.

2. Historia e información sobre los pórticos de Bolonia

El origen de las arcadas está vinculado al periodo de expansión de la Bolonia medieval, cuando la inauguración de la universidad en 1088 trajo a la ciudad a estudiantes y eruditos de toda Italia y del mundo. Ante el fuerte aumento de la población, era necesario ampliar el espacio vital y las actividades comerciales y artesanales en el tejido urbano, pero sin ocupar suelo público ni restar espacio útil para la vida de la ciudad.

Los porches eran la solución ideal: permitían ampliar la parte superior de los edificios y, al mismo tiempo, ofrecían protección contra la intemperie y el sol. Los pórticos, que habían surgido de forma casi espontánea, fueron regulados a partir de 1288 por un bando municipal, que imponía la adición de pórticos a las casas ya construidas y estipulaba que los nuevos edificios debían estar dotados de un pórtico.

3. Reconocimiento de la UNESCO

En 2021, la Unesco incluyó 12 de los tramos más significativos de los pórticos de Bolonia como Patrimonio de la Humanidad, reconocidos también por la ONU como un elemento identificativo de la ciudad.

4. Qué ver en los soportales de Bolonia

Los soportales de Bolonia son una tarjeta de visita única para los turistas y una sala urbana en la que vivir la ciudad como se ha hecho durante siglos.

La plaza Santo Stefano, una de las más bellas de la ciudad, es un derroche de soportales. Desde este lugar emblemático de Bolonia se puede caminar por los elegantes soportales de la via Santo Stefano hasta la plaza Santo Stefano, por un lado, y el palacio della Mercanzia, que domina la plaza del mismo nombre, por el otro. Entre cafés y restaurantes se pueden admirar los diferentes estilos de los soportales de Bolonia, desde la Edad Media hasta finales del siglo XIX.

Desde la plaza della Mercanzia puedes tomar la via Zamboni y continuar tu viaje en el tiempo, admirando sucesivamente el estilo neoclásico del palacio Malvasía, los pórticos del Renacimiento tardío del palacio Magnani y los arcos dóricos del pórtico del palacio Malvezzi. Lo mismo ocurre con el tramo de los soportales de la via Galliera.

El pórtico de la basílica de Santa Maria dei Servi es el más amplio de la ciudad, iniciado hacia 1300 para acoger a los ciudadanos que no podían asistir a los ritos religiosos por no haber recibido el sacramento del bautismo.
Después de ver el pórtico más ancho, hay que correr a admirar el más estrecho, en el barrio de Saragozza de Bolonia, con solo 95 centímetros de ancho.

A un paso también se encuentra la calle porticada de Santa Caterina, un raro y precioso testimonio de la arquitectura de las zonas populares en la Edad Media.

Los pórticos de la plaza Cavour y via Farini te harán mirar hacia arriba para admirar las decoraciones de finales del siglo XIX, mientras que el cercano pórtico del Pavaglione te dejará boquiabierto: está considerado "el" pórtico de Bolonia, un majestuoso ejemplo de arcada boloñesa que incluye secciones pertenecientes a varios palacios.

En la zona de Santo Stefano, el barrio con más monumentos, museos y jardines de Bolonia, hay que pasar por el pórtico del Baraccano, una gran bóveda construida a instancias de Giovanni II Bentivoglio.

Sin embargo, los soportales de Bolonia no se limitan al centro histórico.
El más largo de la ciudad es el pórtico de San Luca, que desde la puerta Saragozza te acompaña durante casi cuatro kilómetros de magnificencia hasta el santuario de la Madonna di San Luca, en lo alto de la colina della Guardia.
El pórtico de la Certosa de Bolonia, unido al de San Luca, data de la época napoleónica y sigue siendo uno de los raros ejemplos de pórtico sepulcral de la época moderna.

Espacio híbrido entre lo público y lo privado, los soportales de Bolonia gozan de esa curiosa mezcla de mundo y hogar en la que es más fácil conocerse o discutir, pero también enamorarse.