La iglesia de San Francisco de Borja se encuentra en la Via dei Crociferi, una calle que se caracteriza por su escenografía barroca. El edificio sagrado cuenta con una escalera de doble rampa y tiene una fachada lineal de estilo académico romano, que se desarrolla en dos filas de columnas dobles de mármol. En el interior, las tres naves son extremadamente amplias y luminosas, mientras que los altares laterales están realizados en mármol y los adornan retablos del siglo XVIII pintados por artistas de Catania. La cúpula, además, está pintada con frescos con motivos inspirados en la Compañía de Jesús, obra del pintor Olivio Sozzi.