En Campo Ligure, la tradición de la filigrana sigue siendo hoy en día uno de los elementos más característicos de la identidad local. De hecho, este pequeño pueblo del interior de Liguria es conocido como la capital italiana de la filigrana, gracias a una larga tradición artesanal que, a lo largo del tiempo, ha hecho famosa esta refinada técnica de la orfebrería. La elaboración de la filigrana sigue siendo un símbolo de destreza, creatividad y patrimonio cultural transmitido de generación en generación.
El nacimiento de la tradición en Campo Ligure
Ha pasado mucho tiempo desde 1884, cuando el maestro Antonio Oliveri abrió su propio taller para la elaboración de la filigrana en Campo Ligure y pronto le siguieron otros artesanos. En poco tiempo, los talleres llegaron a ser nada menos que treinta y tres, y el pueblo se consolidó como el principal centro de producción de filigrana, hasta el punto de ser reconocido como su capital. Todavía hoy es posible revivir la historia y descubrir los secretos de este arte visitando el Museo Cívico de la Filigrana Pietro Carlo Bosio, donde se exponen alrededor de doscientas piezas entre joyas y objetos artísticos.
Una técnica milenaria, entre la historia y la tradición
La filigrana es una técnica de orfebrería sumamente refinada que consiste en entrelazar y soldar filamentos de metal muy finos para crear decoraciones ligeras y muy elaboradas. Ya conocida en la Antigüedad (los etruscos realizaban espléndidas obras utilizando diminutos gránulos), esta técnica fue posteriormente heredada por los romanos. Posteriormente, llegó a Génova con el regreso de los cruzados en el siglo XIII, y la capital de Liguria se convirtió en uno de los centros más importantes para su difusión y su desarrollo.