En el interior de Chiavari, Val Fontanabuona está vinculado desde hace siglos a la extracción y la elaboración de la pizarra, una piedra natural que ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo económico y cultural del territorio. Esta actividad, transmitida de generación en generación, ha contribuido a forjar no solo la economía del valle, sino también su identidad y las tradiciones de las comunidades locales.
El trabajo en las canteras y los Senderos de la Pizarra
La historia de la pizarra está ligada al trabajo de canteros y picapedreros, que extraían y trabajaban las losas en las canteras del valle. Junto a ellos también trabajaban las mujeres, llamadas portadoras o «camalle», que transportaban las pesadas losas sobre la cabeza a lo largo de los llamados Sentieri dell’Ardesia (Senderos de la Pizarra). En la actualidad, estos recorridos históricos se han recuperado y puesto en valor como itinerarios de trekking, senderismo y cicloturismo que permiten descubrir el paisaje y la cultura local.
De la construcción a la artesanía artística
Tradicionalmente, la pizarra se utilizaba para construir tejados y fachadas en el típico estilo ligur, así como elementos arquitectónicos como chimeneas y encimeras de cocina. Con el tiempo, también se ha desarrollado una producción artesanal decorativa basada en el grabado de la piedra. Todavía hoy, los artesanos del Val Fontanabuona elaboran objetos artísticos, serigrafías con vistas de Génova y de la Riviera Ligur, así como numerosas ideas para regalos. La pizarra del valle es sinónimo de calidad y excelencia, y goza de reconocimiento tanto a escala nacional como internacional.