Descubre las huellas del Homo sapiens y del primer amigo de cuatro patas de hace 14 000 años.
Las cuevas de Toirano y su encanto atemporal
Las cuevas de Toirano, situadas en las alturas sobre el pueblo de Toirano, en la provincia de Savona, representan uno de los complejos de cavidades kársticas más evocadores de Italia. Descubiertas a partir de 1950, conservan testimonios prehistóricos únicos, como la cueva de la Bàsura, donde se han encontrado huellas del Homo sapiens que datan de hace 12 000-14 000 años, y restos del «Ursus spelaeus», el oso de las cavernas, en el famoso «Cementerio de los Osos». La cueva de Santa Lucia Inferiore, descubierta en 1960, es famosa por sus salas decoradas con calcita y aragonita, mientras que la cueva de Superiore di Santa Lucia alberga grabados históricos y un santuario rupestre del siglo XVI.
La familia prehistórica y el perro: el descubrimiento extraordinario
Estudios recientes han revelado un episodio único en la cueva de la Bàsura: cinco Homo sapiens (dos adultos, un adolescente, un preadolescente y un niño de unos 3 años) exploraron las cuevas junto con un perro adulto hace unos 14 000 años. Las huellas fósiles demuestran que se trataba de una exploración lúdica y por curiosidad, no de caza o defensiva. El perro, un ejempla único, se movía entre los miembros de la familia, mientras los niños jugaban con la arcilla dejando rastros de gateo. El descubrimiento representa la primera evidencia de una relación de amistad entre hombres y perros en la prehistoria y ofrece detalles sorprendentes sobre la vida cotidiana del hombre del Paleolítico Superior.
Un recorrido turístico entre la historia y la maravilla
Hoy en día, las cuevas de Toirano son accesibles al público a través de un recorrido subterráneo de unos 1300 metros, que se puede visitar en 70 minutos. Los visitantes pueden admirar espacios espectaculares como la Sala de los Misterios, el Antro de Cibeles y la Sala del Panteón, atravesando siglos de historia y geología. La cueva del Colombo (o de la paloma), en cambio, permanece cerrada por motivos científicos, para garantizar la protección de sus preciados testimonios. Un viaje entre estalactitas, grabados históricos y huellas de antiguos exploradores que permite vivir la magia de la prehistoria italiana de una manera única y atractiva.