Partiendo de la planta Theobroma cacao, el museo del chocolate ofrece la posibilidad de recorrer las etapas que conducen a la elaboración de estas preciadas semillas. Mediante una minuciosa documentación compuesta por antiguos carteles publicitarios y envases, el recorrido permite descubrir cómo la pasión por el chocolate siempre ha formado parte integrante de la cultura humana. Se pueden admirar colecciones como balanzas y chocolateras antiguas, encontradas en múltiples mercadillos de Europa.
Una sala acristalada permite observar la reconstrucción de una antigua fábrica de chocolate, con máquinas originales, mientras que una zona específica está dedicada a la elaboración directa del chocolate, donde los niños pueden crear su propia tableta para llevarse a casa. Lo que comenzó como la bebida de los dioses para los mayas y que posteriormente llegó a Europa como bebida exclusiva de las cortes imperiales, no fue hasta finales del siglo pasado cuando encontró su forma definitiva y se popularizó.
El chocolate, que surgió como bebida sagrada para los mayas y se consideraba un regalo de los dioses, llegó a Europa como un privilegio reservado a las cortes imperiales. No fue hasta finales del siglo pasado cuando adoptó la forma que conocemos hoy en día, convirtiéndose en un producto de gran consumo y parte integrante de la cultura alimentaria contemporánea.