Fontana Grande de Ronciglione: la fuente que todo el mundo atribuía a Vignola
Frente al palacio municipal de Ronciglione se encuentra la Fontana Grande, una obra ampliamente conocida por sus caballos marinos esculpidos en piedra arenisca. Durante siglos, la gente del lugar la atribuyó a Vignola, el famoso arquitecto del cercano palacio Farnesio de Caprarola. Es una convicción arraigada, pero la historia que se esconde detrás de su chorro de agua es bien distinta.
Las leyendas de los caballos de oro
En torno al pilón circulan antiguas leyendas. Se cuenta que los caballos marinos tenían bridas de oro macizo, robadas durante la invasión francesa de 1799. Otra fantasía popular habla de cuatro pilones más pequeños, usados como abrevaderos para los animales, que en otro tiempo la rodeaban. De ellos no queda rastro alguno en la actualidad.
La firma oculta y la voluntad del cardenal
La realidad queda reflejada en los documentos. Quien encargó la fuente en 1566 fue el cardenal Alejandro Farnesio, pero no se la encargó a su arquitecto de confianza. El autor es, de hecho, Antonio Gentili da Faenza, un hábil escultor cuyo toque se aprecia en la delicadeza de los detalles. La atribución a Vignola era casi inevitable, dada su omnipresencia en el ducado de los Farnsio.
La fuente se encuentra en la Piazza del Comune y es un monumento público accesible en todo momento.