La iglesia de Santo Tomás en Roccasecca: el primer santuario del mundo dedicado al Aquinate
La iglesia de Santo Tomás en Roccasecca ostenta un primado: es el primer edificio de culto del mundo dedicado al filósofo y teólogo nacido aquí en 1225, en el castillo de los condes de Aquino que domina el monte Asprano. La construcción comenzó entre 1323 y 1325, apenas dos años después de la canonización proclamada por el papa Juan XXII en Aviñón. Tomás de Aquino —el «Doctor Angélico», autor de la Suma teológica y patrón de las universidades católicas— tuvo aquí su primer lugar de culto.
Una historia de fe y destrucciones
La iglesia tiene una estructura sencilla: nave única, campanario de base cuadrada con una luneta que representa al santo con la pluma en la mano. En 1478 la marquesa Beatriz Caetani donó el edificio a los dominicos, la orden a la que Tomás había pertenecido, que construyeron allí un convento que permaneció activo durante casi dos siglos. Luego vino el cierre en 1658 por orden de Alejandro VII, y los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial que lo destruyeron casi todo. Solo el campanario quedó en pie.
Los frescos supervivientes
La reconstrucción concluyó en 1980. El presbiterio conserva frescos del siglo XV recuperados de la destruida iglesia de San Pietro a Campea, y un busto de madera de Santo Tomás que data de 1633. Cada 7 de marzo, aniversario de la muerte del santo, la iglesia vuelve al centro de los festejos con la procesión que recorre el pueblo.