Acueducto de Nepi: el gigante de dos órdenes que engaña a la vista
Quien llega a Nepi no puede pasarlo por alto. Se trata de una imponente sucesión de 36 arcos en dos órdenes que se extiende a lo largo de casi 300 metros, flanqueando las murallas farnesianas. A primera vista parece una obra romana, pero el acueducto de Nepi es una obra maestra de ingeniería mucho más tardía, cuya finalización requirió casi dos siglos de esfuerzos.
Una empresa secular
La necesidad de llevar agua corriente al pueblo era antigua. Tras los primeros intentos iniciados en 1559, el proyecto se paralizó ante un obstáculo insuperable: el profundo valle que había que cruzar. Entre los distintos arquitectos que intentaron en vano completar la obra se encontraba el célebre Vignola. El punto de inflexión no llegó hasta 1702, gracias a la tenacidad del cardenal Giuseppe Renato Imperiali y al proyecto del arquitecto Filippo Barigioni.
La llegada del agua a la plaza
Las obras duraron 25 años, pero en 1727 el agua pudo brotar por fin en la fuente de la plaza municipal, símbolo de una hazaña épica. Aún hoy, casi tres siglos después, el acueducto sigue desempeñando su función, abasteciendo las fuentes de Nepi (VT) y dominando el paisaje con su majestuosa e inconfundible silueta.