Rocca dei Papi en Montefiascone: la fortaleza que gobernó el centro de Italia
La Rocca dei Papi (fortaleza de los papas) domina Montefiascone desde una altura de 633 metros, en la cima de la colina que se asoma al lago de Bolsena. Durante tres siglos —desde el siglo XIII hasta el XVI— fue residencia estival de los pontífices, sede administrativa del Patrimonio de San Pedro en Tuscia e incluso ceca pontificia. Hoy en día sigue siendo uno de los testimonios más importantes del poder papal en el Alto Lacio.
De fortaleza a palacio pontificio
En 1207, el papa Inocencio III eligió este emplazamiento para trasladar allí la sede del Rector del Patrimonio e inició la construcción de la fortaleza propiamente dicha: planta trapezoidal, cuatro torres angulares y murallas macizas. El papa Martín IV la transformó en residencia entre 1281 y 1282. Dante la menciona en el Purgatorio entre los glotones, pues, según se dice, era aficionado a las anguilas del lago. Entre 1321 y 1342 se acuñó aquí la moneda pontificia. Durante el cautiverio de Aviñón, el cardenal Gil de Albornoz convirtió la fortaleza en su base de operaciones para la reconquista de los territorios pontificios. El papa Urbano V la eligió como residencia estival entre 1367 y 1370.
El Renacimiento y la decadencia
A principios del siglo XVI, Antonio da Sangallo el Joven rediseñó el patio interior y consolidó las murallas. Las obras concluyeron en 1516 bajo el pontificado de León X. Posteriormente, el papa Pablo III ordenó trasladar los cañones a Perugia, y a partir de ahí la fortaleza comenzó a vaciarse.
En la actualidad: museo y panorama
En el patio es posible observar una necrópolis lombarda a través de losas de vidrio. La torre del Pellegrino ofrece una vista circular sobre el lago, el monte Amiata y el valle del Tíber. En el interior, se encuentra el museo de arquitectura de Antonio da Sangallo el Joven.