Castillo ducal de los Dávalos en Arpino: la fortaleza lombarda transformada en residencia renacentista
El castillo ducal de los Dávalos domina Arpino desde lo alto de su fortaleza, a 650 m de altitud. Su origen es lombardo, de los siglos VIII-IX, cuando la fortaleza controlaba el valle del Liri y las vías de comunicación hacia los Abruzos. El núcleo más antiguo es la torre del homenaje circular, construida en piedra local con muros de más de 2 m de espesor. En la Edad Media el castillo pasó por las manos de varias familias feudales, luego a los Della Rovere y finalmente a los Dávalos, familia aragonesa que en el siglo XVI transformó la fortaleza en palacio residencial.
La transformación renacentista
La familia Dávalos abrió ventanas en la fachada, construyó el patio interior porticado con arcadas renacentistas y reformó las estancias con techos artesonados y chimeneas decoradas. El castillo mantuvo las torres y las murallas exteriores, pero perdió su función militar. En el interior se conservan frescos del siglo XVI con escenas mitológicas y escudos nobiliarios. Hoy en día, las salas acogen exposiciones temporales y eventos culturales.
La vista y el pueblo
Desde la torre del homenaje se pueden admirar el valle del Liri, los montes Hérnicos y la llanura de Cassino. Se llega al castillo desde el centro de Arpino subiendo por una cuesta pronunciada que cruza la acrópolis de Civitavecchia, recinto amurallado de opus polygonale del siglo IV a. C., construido por los volscos. Las murallas megalíticas, con el arco apuntado, se encuentran entre los ejemplos más imponentes de arquitectura prerromana en el Lacio. Desde lo alto, el pueblo de Arpino reúne en unas pocas hectáreas la historia de la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento.