Castillo de Torre Alfina: del caserón lombardo al neogótico del banquero de Amberes
Torre Alfina, una pedanía de Acquapendente incluida desde 2007 entre los Borghi più belli d’Italia (pueblos más bonitos de Italia), debe su nombre a una torre de vigilancia lombarda alrededor de la cual nació el castillo medieval. Los primeros testimonios documentales se remontan al año 1200. A partir de ese momento, su historia queda ligada por completo a los Monaldeschi della Cervara. Sforza Monaldeschi, famoso hombre de armas, transformó la fortaleza en una elegante residencia renacentista, recurriendo a Ippolito Scalza para la escultura y la arquitectura y a Cesare Nebbia para la decoración pictórica.
El banquero belga y la restauración neogótica
En 1880, se vendió el castillo al banquero de Amberes Edoardo Cahen, quien confió una restauración total al arquitecto sienés Giuseppe Partini. Lo que se contempla hoy en día es un imponente castillo neogótico, construido enteramente con piedra gris de Bagnoregio, que oculta casi por completo el aspecto medieval y las superposiciones renacentistas. De la época de los Monaldeschi se conservan la fachada del patio interior y un ala en la primera planta con una chimenea monumental y un ciclo decorativo de la familia. Las obras fueron completadas por su hijo, Teofilo Rodolfo Cahen, con pinturas de Pietro Ridolfi y paneles de madera de Tito Corsini.
El bosque del Sasseto
Alrededor del castillo crece el Bosco del Sasseto: un bosque de árboles caducifolios centenarios sobre un sustrato de bloques de roca volcánica, transformado a finales del siglo XIX por el marqués Cahen. National Geographic lo ha definido como el «Bosque de los cuentos de hadas» o el «Bosque de Blancanieves».