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Arte y Cultura

Cerdeña

La Cerdeña de los antiguos romanos, entre termas, anfiteatros y colonias antiguas

Los antiguos romanos dejaron sus huellas por toda Cerdeña.

Parques arqueológicos monumentales, ciudades enteras, termas bien conservadas, anfiteatros y suntuosas villas pueblan hoy los yacimientos romanos de Cerdeña, que se ofrecen al visitante en entornos naturales de gran belleza.

1. Cagliari, su anfiteatro y sus espléndidos mosaicos

Si visitas Cagliari, uno de los lugares que te asombrará es su anfiteatro romano, que data aproximadamente de los siglos I-II d.C.

Verás los restos de su estructura tallada directamente en la roca y rodeada de vegetación, y te puedes imaginar las luchas de los gladiadores y la entrada a la arena de las fieras. Diez mil espectadores podían asistir a los espectáculos favoritos de los antiguos romanos, sentados en estas gradas señaladas según las clases sociales.

Observa en particular la gran cisterna en la que el agua de lluvia de las gradas fluía a través de una abertura en la roca: en las paredes encontrarás interesantes grafitis.

Continuando el recorrido por la Cagliari romana, cerca del Anfiteatro se encuentra la Villa di Tigellio, un complejo que incluía un edificio de baños y tres viviendas. Los estudiosos datan la "vida" del lugar desde su construcción inicial en el siglo I a.C. hasta el siglo VI-VII d.C. Busca fragmentos de frescos y suelos de mosaico, que formaban la valiosa decoración de la antigua domus.

A unos veinte kilómetros de Cagliari, la localidad de Villaspeciosa es famosa por el yacimiento de San Cromazio. La joya de la corona es un pavimento de mosaico, probablemente insertado en una iglesia del siglo IV d.C., pero erigido sobre un edificio termal de la Roma imperial, similar al de la Villa de Tigelio. Las casas se construían alrededor de los baños y hoy en día aun puede verse una docena de tumbas. Centra tu atención en el mosaico con sus suaves colores rojo, verde y ocre, alternados con el blanco y el negro. Encontrarás motivos fascinantes, en particular las rosetas encerradas dentro de hojas de acanto.

2. En el Oristanés, en nombre de Trajano

En la pequeña localidad de Fordongianus, en la zona de Oristano, se alza un conjunto monumental donde los romanos construyeron un establecimiento termal. Lo construyeron aquí, porque podían aprovechar las aguas que salían a la superficie a 54 grados. El emperador Trajano quiso que las termas estuvieran a orillas del río Tirso, en el extremo de un centro urbano llamado en la antigüedad Forum Traiani. Pasea entre las ruinas para captar toda la sofisticada arquitectura del establecimiento, incluidos el tepidarium, el frigidarium y el calidarium, las grandes piscinas en las que los antiguos se sumergían para sus baños terapéuticos.

3. Alghero y una villa romana de 49 habitaciones

La bahía de Porto Conte, en Alghero, forma parte del Parque Regional del mismo nombre, y abarca una zona de espléndida naturaleza, desde el litoral, donde se alterna la arena y los escarpados acantilados, hasta la zona interior con su generosa vegetación. La bahía siempre ha encantado a los viajeros y fue aquí donde los romanos construyeron una suntuosa villa con 49 habitaciones en el siglo I. Entre los yacimientos romanos más interesantes de Cerdeña, hoy en día se pueden admirar las ruinas con vistas al mar, sacadas a la luz en recientes excavaciones, mientras que para ver de cerca las decoraciones y los mosaicos tienes que desplazarte al Museo Arqueológico Nacional de Sassari.

Una vista del mar te acompañará en tu visita al Puente Romano, que conecta Fertilia con Alghero. Remodelado radicalmente en la Edad Media, sus orígenes romanos se evidencian en las bases de las pilastras que antaño sostenían los arcos.

Se puede atravesar el puente hasta llegar al punto en el que la estructura se trunca de repente, quedando como suspendida. Desde aquí puedes disfrutar del paisaje de la laguna en su camino hacia el mar, un lugar elegido para vivir por muchas especies de aves.

4. Porto Torres y su impresionante parque arqueológico

El Parque Arqueológico de Turris Libisonis es el antecesor de Porto Torres, que se desarrolló sobre la ciudad romana fundada en el 46 a.C. por Julio César. Se trata de un impresionante emplazamiento que conserva detalles de gran interés para los amantes de la Historia Antigua, en una magnífica posición en el centro del Golfo de Asinara: un tramo de costa idóneo para el desembarco de barcos y el desarrollo de puertos, que favoreció la riqueza de la colonia.

Andar sobre los antiguos adoquines entre arcos de piedra y columnatas es fascinante, así como observar el perímetro de la ciudad con tramos de murallas y necrópolis, baños, viviendas, vestigios de un acueducto y catacumbas. Busca la domus, donde todavía puedes admirar el mosaico de Orfeo, antes de dirigirte al solemne puente romano sobre el río Mannu.

5. Olbia, una villa rústica de gran encanto

A pocos kilómetros de Olbia, en el norte de Cerdeña, los aficionados a la arqueología pueden encontrar restos de la Villa Rustica, o Granja Romana, S'Imbalconadu. De época republicana, del siglo II a.C., muestra una estructura central rodeada por otras estancias que albergaban almacenes. De hecho, era el lugar destinado al cultivo de cereales y a la cría de ganado. La ubicación del yacimiento arqueológico es excelente, en una pequeña elevación con vistas al río Padrogianus. Más allá se extiende la magnífica costa de la Gallura.