Domus de Janas, las milenarias «casas de las hadas» Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
2 minutos
En Cerdeña hay unas 3500 «casas de las hadas». La leyenda, narrada también por Grazia Deledda, las consideraba la morada de unas diminutas Janas que tejían hilos de oro.
En realidad, son tumbas hipogeicas del Neolítico (V-III milenio a. C.), excavadas en la roca para reproducir fielmente las «casas de los vivos». Este gesto servía para perpetuar simbólicamente la vida después de la muerte, en un retorno regenerador al seno de la Madre Tierra.
Desde julio de 2025, 17 de estos extraordinarios lugares han sido reconocidos oficialmente como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que consagra su valor universal.
Este artículo es una inspiración para descubrir un patrimonio único, donde la arqueología se funde indisolublemente con el mito y el paisaje.
Qué son las domus de Janas: arquitectura para la eternidad
Visitar una domus de janas significa entrar en una verdadera casa prenurágica. No son simples tumbas, sino reproducciones de las viviendas, excavadas cuidadosamente para acoger al difunto en un espacio familiar también en el más allá.
En el interior, la roca está modelada para imitar tejados a dos aguas, columnas, chimeneas e incluso camas de piedra. El símbolo más recurrente y poderoso es la «puerta falsa», la representación esculpida del paso al reino de las tinieblas.
Las paredes suelen estar decoradas con ocre rojo, símbolo de sangre y vida, y prótomos taurinos, imágenes de la divinidad que debía proteger el sueño eterno.
Los 17 sitios de la Unesco: un tesoro que se extiende de norte a sur
El reconocimiento de la Unesco no se refiere a una sola zona, sino a 17 lugares emblemáticos repartidos por toda la isla, creando un mapa de valor universal. En el noroeste, la zona de Alguer alberga la gran necrópolis de Anghelu Ruju, la más extensa del norte de Cerdeña, con 38 tumbas, y S'Incantu, en Putifigari, famosa por sus ricas decoraciones interiores. En Bonorva, Sant'Andrea Priu sorprende por su monumentalidad, con una «Tomba del Capo» (Tumba del Líder) de 18 salas, hasta el punto de haber sido reutilizada como iglesia rupestre con frescos bizantinos. En Castelsardo, la Roccia dell'Elefante (Roca del Elefante) combina la obra del hombre con la de la erosión eólica. El viaje continúa en Oristán (Ispiluncas) y Nuoro (Istevene), hasta el sur de Cerdeña, con la espectacular necrópolis de Montessu en Villaperuccio, dispuesta en forma de anfiteatro, y Pranu Mutteddu en Goni.
Más allá de la arqueología: vivir la magia de las «casas de las hadas»
Hoy en día, visitar estos lugares significa hacer un viaje doble: uno por la arqueología y otro por el mito. Son las «casas de las hadas» que Grazia Deledda describió en «Cañas al viento», donde las Janas, figuras femeninas diminutas, tejían en telares de oro.
Estas tumbas, percibidas por la tradición como puntos fronterizos entre el mundo de los vivos y el de los muertos, a menudo están inmersas en paisajes impresionantes, escondidas entre las colinas o dando «al infinito aliento del mar».
Son lugares de silencio y reflexión, que hablan de una antigua espiritualidad y del profundo vínculo de las comunidades prenurágicas con la tierra y con el misterio de la vida.