Carnaval en la provincia de Nápoles
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Polichinela nació en Nápoles a principios del siglo XVII, como una máscara cómica de la comedia del arte, y pronto se convirtió en protagonista de muchas formas de la tradición teatral, literaria y musical. Su voz representa la lengua napolitana y amplifica su potencial expresivo, contribuyendo también a la difusión de la cultura napolitana fuera de la región. La máscara no se limita al escenario: llega al cine, el cómic, los objetos artísticos e incluso los juguetes, demostrando una extraordinaria capacidad para conectar la cultura popular con las más elitistas y burguesas.
En el teatro de figuras, titiriteros, marionetistas y «pupari», a menudo hijos de artistas, transmiten habilidades y competencias desde hace generaciones, mientras que en el campo de la artesanía artística, los maestros belenistas junto con jóvenes artesanos mantienen viva la tradición de la máscara de figura. Polichinela se convierte así en el hilo conductor entre el pasado y el presente, transformándose no solo en una figura escénica, sino también en un guardián mágico de la casa y el taller, un defensor de la comunidad y un mensajero de la ciudad. Su presencia estimula el imaginario colectivo y refleja la visión del mundo de los napolitanos, revelando sus contradicciones y valores. En él, Nápoles se reconoce y se cuenta, transformando la máscara en un espejo de su propia cultura.