Carnavales de Salerno
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El carnaval en la provincia de Salerno es mucho más que una simple fiesta: es un patrimonio cultural vivo, capaz de unir tradición, folclore y participación comunitaria. Desde Agropoli hasta San Mauro Cilento, desde Trentinara hasta Olevano sul Tusciano, estas manifestaciones comparten raíces profundas en la cultura campesina y en los ritos relacionados con el ciclo de la naturaleza. Celebran el paso de las estaciones, el final del invierno y el comienzo de la primavera, simbolizando el renacimiento, la fertilidad y la renovación, para lo que se organizan procesiones y rituales escénicos poblados de máscaras que se han convertido en históricas.
Un elemento común es el papel central de los figurantes, personas que participan activamente en la creación y la representación, transmitiendo técnicas, conocimientos y gestos de generación en generación. La dimensión teatral, con improvisaciones y escenarios recitados en el dialecto local, caracteriza gran parte de los desfiles, creando momentos de comedia, sátira y liberación social.
'A Maschkarata de San Mauro Cilento
'A Maschkarata es el antiguo carnaval de San Mauro Cilento, que anima el pueblo el Martes de Carnaval y el último domingo de esta fiesta. El evento es una verdadera representación teatral itinerante, inspirada en la comedia del arte y organizada de manera popular, con un director que fija papeles, diálogos y tiempos escénicos transmitidos oralmente. La procesión involucra activamente al público, que forma parte de la escena entre bromas y gran diversión.
Las máscaras principales (Polichinela, las «zite», el Volante y el Turco, el diablo, el cazador, Cannuluvàro y la Cuaresma) animan las plazas y calles de los dos barrios del pueblo, encarnando escenas cómicas y paradójicas. La trama sigue las vicisitudes de Polichinela y sus hijas «zite», amenazadas por el sacerdote y salvadas con la ayuda del Volante y el Turco, mientras que los cazadores eligen a espectadores desprevenidos para bromas y persecuciones simbólicas. Los episodios culminan con la entrada de Cannuluvàro, un muñeco de paja que simboliza el exceso y que se quema al final del desfile, recordando los rituales arcaicos de fin de carnaval.
Las raíces de la «maschkarata» se remontan al siglo XVIII, con influencias de las «Fabulae Atellane», del teatro cómico griego y latino y de las saturnales romanas, mientras que los primeros documentos fotográficos son de los años 70. Los trajes, las máscaras y los materiales se conservan hoy en el Museo Eleousa y en el Museo Vivo de la Maschkarata, que junto con los talleres escolares y la escuela de música popular garantizan la transmisión de la tradición popular del Cilento.