El pueblo de Gerocarne se encuentra entre los bosques centenarios de la que en su día fue la zona más inaccesible del Parque Regional de las Serre, en la provincia de Vibo Valentia.
Conocido en las crónicas de la época como el escondite del bandolero Giuseppe Musolino, al que hoy se dedica una sugerente ruta de senderismo a lo largo del Sentiero del Brigante, el pueblo es hoy famoso por las cerámicas de Gerocarne, transmitidas por generaciones de maestros alfareros, y por el exuberante vivero de la Ariola de Gerocarne.
¿Todo listo para hacer una excursión al pueblo de los alfareros?
La cerámica de Gerocarne
Nos encontramos en el corazón de las Serre Vibonesi (Parque Regional de las Serre): aquí, entre hayedos centenarios y plantas aromáticas de todo tipo, se encuentra un pequeño pueblo dedicado a la artesanía histórica de la terracota. No se trata de un arte cualquiera, ya que las famosas cerámicas de Gerocarne todavía hoy se elaboran como se hacía en la Edad Media. ¿No te lo crees? Acompáñanos a descubrir una tradición centenaria, transmitida de generación en generación en el seno de una histórica familia de alfareros.
Por estos lares, los recipientes tradicionales que se utilizan en la cocina para cocinar sopas, guisos y salsas típicas de Calabria, o para guardar agua y vino, se denominan «argàgni», «pignàte» o «gòzza», en función de su uso y de su forma. Para saber más, visitamos a la familia Papillo, los históricos alfareros de Gerocarne, que nos esperan en su casa-taller, anunciada por cerámicas de todas las formas y tamaños. Los Papillo se enorgullecen de su método de elaboración y cocción de la terracota esmaltada, obtenida de la arcilla de las Serre (denominada «crìta» en el dialecto local).
Se trata de un método que se ha mantenido inalterado desde la Antigüedad y que todavía utiliza el torno de pedal y la cámara de cocción de estilo medieval, siguiendo un proceso con cero impacto medioambiental: primero, la arcilla se humedece y se amasa; luego, se trabaja en el torno, se deja secar y, por último, se cuece en el gran «iglú» construido con fragmentos de cerámica y restos del proceso de elaboración. En las fases finales, se realiza, en su caso, la decoración con símbolos típicos (a menudo con función apotropaica, contra el mal de ojo). Los recipientes de cerámica de Gerocarne son perfectos para cocinar a fuego lento muchos platos típicos de la tradición culinaria calabresa, entre ellos las insuperables sopas de alubias.
Ariola di Gerocarne: qué ver en los alrededores
¿Qué ver en Gerocarne y sus alrededores? Después de despedirnos de los maestros alfareros, creadores de la cerámica de Gerocarne, damos un paseo por el pequeño centro histórico y admiramos la iglesia de Santa Maria de Latinis, de origen medieval, pero reconstruida después del terremoto del siglo XVIII, como la mayoría de los edificios y de las demás pequeñas iglesias repartidas por los alrededores.
La joya que no te puedes perder bajo ningún concepto es el precioso «Vivaio Ariola», situado a poca distancia, en la aldea homónima de Ariola di Gerocarne: un lugar que cautiva a grandes y pequeños y que se puede visitar en cualquier época del año. Se trata de uno de los 9 viveros forestales regionales que desempeñan un papel fundamental en la protección de la biodiversidad local, y en el que se encuentran arces, acebos, tilos, castaños, cipreses e incluso un ejemplar de ginkgo biloba, ¡un auténtico fósil viviente!
Otro gran atractivo para los amantes de la naturaleza y de los caminos regionales es el llamado Sentiero del Brigante, que permite descubrir la fascinante historia del bandolero Giuseppe Musolino, uno de los más famosos de Italia. Partiendo de Gerocarne, cerca de la pequeña fuente de la localidad de Gagliolo, nos adentramos en el denso bosque del parque regional de la Serre y recorremos un entorno natural de gran encanto: desde la meseta situada entre Colaiello y Castania hasta el Bosco Morano, donde es fácil encontrarse con familias de carboneros que aún ejercen su oficio, para llegar finalmente a la imponente Pietra delle Armi.