¿Has oído hablar alguna vez del Giangurgolo, la máscara tradicional calabresa?
Veamos más de cerca la máscara de Giangurgolo, el personaje goliárdico que desde el Carnaval de Calabria ha conquistado a toda la comedia del arte.
Giangurgolo: historia de la máscara calabresa
El Giangurgolo es el disfraz calabrés por ontonomasia, ¿pero cuáles son sus características? Una nariz enorme y una espada en el costado, un sombrero alto en forma de cono, un corpiño y unos inconfundibles pantalones abullonados con rayas amarillas y rojas... ¿acaso son los colores del Catanzaro? Sí, pero antes eran los de la corona de Aragón, de la que derivan. Según este detalle, el disfraz de Giangurgolo sería una sátira de la ciudad hacia los dominadores aragoneses y españoles. ¡Pero el personaje evoca mucho más! Giangurgolo, una de las máscaras calabresas más queridas y conocidas de toda Italia, parece estar inspirada en un personaje que existió realmente en Catanzaro en el siglo XVI, llamado «Gianni l'ingordo» o «Boccalarga» (Giangurgolo), es decir, un gran charlatán con hambre.
El Giangurgolo de Catanzaro nació en el convento de Santa Maria della Stella el 24 de junio de 1596 (es decir, el día de San Giovanni, del que el huérfano tomó su nombre). Según la leyenda, Giangurgolo socorre a un español agredido por bandidos. Este, a punto de morir, lo nombra heredero y le encarga liberar la ciudad asumiendo el nombre de Alonso Pedro Juan Gurgolos, en su honor. A partir de este momento comienza la lucha de Giangurgolo contra la ocupación española. ¿De qué manera? Paseando por las calles de Catanzaro con un carromato de teatro y una compañía de actores con los que, a través de la sátira, incita al pueblo a la revuelta. De Catanzaro llega a Regio de Calabria y luego al resto de Italia enseguida, y pasa por la comedia del arte, que consagrará la máscara del Giangurgolo a un papel teatral protagonista.