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Destino turístico

Marche

La Ribera del Cónero: el encanto

Un mirador de sinuosas formas, diseñado por el viento encuentra el Monte Cónero, que da nombre a esta zona de Las Marcas, asomándose al Adriático.

23 septiembre 2022

3 minutos

Un mirador de sinuosas formas, diseñado por el viento encuentra el Monte Cónero, que da nombre a esta zona de Las Marcas, asomándose al Adriático. Decenas de playas inmersas entre rocas y vegetación accesibles por el mar o a través de senderos y numerosas ciudades ricas de historia y tradiciones: todo esto es la Ribera del Cónero.
La Ribera se caracteriza por una naturaleza sorprendente, verde y salvaje, un mar cristalino, inolvidable, y tantas playas, algunas de fácil acceso, otras más solitarias y escondidas.
Destacan la de “Le Due Sorelle” (Las Dos hermanas), llamada así por la presencia de dos grandes farallones, y la playa de Mezzavalle, accesible sólo desde el mar.

Hay que mencionar también la acogedora playa de La Vela.
Es imposible resistirse a las playas de pequeñas piedrecitas y cantos de Portonovo, inmersas en el Mediterráneo. No hay dejar de hacer, en esta pequeña ciudad, una visita a la iglesia de Santa María, joya del románico, originaria del siglo XI.
El Cónero, en la práctica, es la ribera de la ciudad de Ancona. En esta estupenda capital hay muchas cosas que ver: el Duomo de San Ciríaco, la Roca de la Ciudadela del siglo XVI, el Bastión de San Pablo al Cassero, el Parque del Cardeto, el anfiteatro, la Plaza del Plebiscito, la Pinacoteca Cívica (con obras del Guercino, Lotto y Tiziano), el Museo Arqueológico y el Museo Estatal Homero, único ejemplo de museo táctil en Europa.

Variadas son las localidades vacacionales en la Ribera del Cónero: se puede comenzar citando Sirolo, típico pueblo medieval abarrancado sobre el mar y única área marquesana rica de excavaciones arqueológicas. Desde el 1200 la Iglesia del patrón San Nicolás de Bari domina la plaza. Digna de admiración es, además, la necrópolis “picene” en la zona de los “pinos”, y la iglesia de San Pedro al Cónero (sigloXI), original obra de monjes benedictinos.

La siguiente etapa sería la Numana, que además de fabulosas playas, ofrece mucho desde el punto de vista cultural, como el Antiquarium Statale que recoge los tesoros de la Reina Picena y de otras necrópolis, o el nuevo Santuario en el que se custodia el “milagroso” crucifijo de leño que, según la tradición, fue el que siguieron los que depusieron el cuerpo de Cristo de la cruz; para finalizar  no se puede dejar de admirar el Arco “La Torre”, único resto medieval de la torre de la antigua parroquia de San Juan.

Merece la pena hacer una excursión a Recanati, lugar de nacimiento del poeta Giacomo Leopardi con los numerosos lugares que lo recuerdan: el Palacio Leopardi con la biblioteca anexa, el Colle dell’infinito (la colina que le inspiró la poesía “El infinito”) y los restos de  la antigua Torre de San Agustín que ha inspirado el poema “Gorrión Solitario”. En esta espléndida ciudad cuyo centro histórico está delimitado por una muralla del 1200, se pueden admirar las obras maestras de Lorenzo Lotto en la Villa Colloredo Mels y en la Iglesia de San Doménico.
No hay que dejar de hacer una visita a la catedral de San Flaiano, con sarcófagos del 1400, como el del Papa Gregorio XII y dar una vuelta por Porto Recanati, en la antigua colonia de Potentia con su vivaz paseo marítimo. Hoy en día son muchos los lugares en la parte interna de esta ribera que albergan testimonios de arte, cultura e historia que los hacen únicos: Agugliano, Camerata Picena, Polvergigi, Santa Maria Nuova, Ostre Vetere, Castelfidardo, Camerano, Filottarno, Offagna, Osimo, Potenza Picena y Loreto, uno de los lugares de peregrinaje de mayor importancia del mudo católico; sin olvidar la parte interior, extraordinariamente rico de especies vegetales y animales y tutelado por el Parque del Cónero. El corazón de este oasis ambiental que se extiende a lo largo de 5800 hectáreas está representado por el  Monte Cónero (527 metros), cuyo característico perfil se ve desde lo lejos.