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Compras y mercados

Liguria

Via Orefici y Via Luccoli en Génova: antigüedades y artesanía entre los caruggi

Si buscas una pieza de anticuario, una joya artesanal, o simplemente el ambiente más animado de <strong>Génova</strong>, la respuesta es una: la Via Orefici y la Via Luccoli, en pleno <strong>centro histórico</strong>, con <strong>talleres, obradores artesanales, y anticuarios</strong>. Turistas, y auténticos genoveses disfrutan paseando por aquí, y negociar es lo más corriente.

1. Via Orefici entre el pasado y el presenteVia Orefici entre el pasado y el presente

Al tomar la Via Orefici uno siente el cambio de ambiente inmediatamente. El pasado sigue vivo entre sus talleres para explorar. La calle se llama así porque aquí estaban los orfebres de la ciudad, y todavía cuenta con numerosas joyerías.

Entre escaparate y escaparate se pueden ver huellas artísticas del pasado, como la Adoración de los Reyes Magos del siglo XV que decora la puerta del número 47 o el relicario votivo de la Madonna degli Orefici en la esquina con la Via Campetto, encargado en 1640 por el gremio de orfebres. Los callejones vecinos, como vico Scudai y vico degli Indoratori, también son muestra de sus orígenes.

Es una de las calles más concurridas de la ciudad, ideal para pasear, recorrer las tiendas, y merendar en una freiduría con focaccia o farinata. Yendo desde la plaza Banchi hasta la plaza Soziglia, se atraviesan los caruggi, o callejones, del centro histórico en los que uno puede desviarse para perderse entre puestos de venta de libros y discos de segunda mano, tiendecitas, pequeños bistrós, fritangas, y talleres de artesanía.

2. Via Luccoli, donde todo era bosque

El nombre de Via Luccoli es muy antiguo. Deriva del latín luculus, que significa arboleda. Aquí, de hecho, antes sólo había campo y la Via era un carril que subía a una colina boscosa. A partir del siglo XIII aparecieron las primeras casas construidas por la familia Spinola que vivió allí. Algunos de esos edificios siguen ahí.

Hoy es una de las calles más elegantes de la ciudad, en pleno centro histórico y cercana a la Piazza De Ferrari. No hay que perderse el Palazzo Franzone Spinola, en el número 23, con su fachada decorada con estuco. Si pasas por allí y encuentras la puerta del número 30 abierta, echa un vistazo al patio.

Entre compras y paseos, admirando las calles para no perderse ni un detalle de los edificios históricos, entra en la histórica Cremeria Buonafede para degustar la pànera, el dulce semifrío genovés de café y nata. Para almorzar, puedes detenerte en uno de los bistrós de la calle para disfrutar de una tabla de embutidos acompañada de focaccia caliente y una copa de vino.

Después de comer, justo antes de entrar en una tienda de antigüedades para negociar el precio de una lámpara antigua, puedes pasar por el número 26: aquí encontrarás un lema grabado en mármol que dice "sumptus censum non superete". Traducción: los gastos no superan los ingresos. El ahorro genovés no es sólo una leyenda.