Santa Maria in Gradi en Viterbo: la historia de un convento convertido en cárcel y luego en universidad
Justo a las afueras de las murallas medievales de Viterbo se alza el complejo de Santa Maria in Gradi. Hoy en día es la prestigiosa sede del rectorado de la Universidad de la Tuscia, pero su historia es una superposición de vidas muy distintas. Fundado en 1244 por voluntad de Raniero Capocci —poderoso cardenal nacido en Viterbo con un pasado como notario pontificio— ha atravesado casi ocho siglos de transformaciones. Pocos lugares cuentan la historia de la ciudad como este.
Los claustros y la iglesia herida
Al entrar, el primer impacto es con el magnífico claustro medieval, uno de los más grandes de la región, con un pozo de finales del siglo XVI en el centro. También hay un segundo claustro, posterior, de estilo renacentista. La iglesia, por su parte, presenta los signos de una historia turbulenta. El arquitecto Nicola Salvi (el mismo de la Fontana di Trevi) la reconstruyó a partir de 1737, pero los bombardeos de 1944 y el derrumbe del techo en 1956 la dejaron gravemente dañada.
De lugar de oración a penitenciaría
La transformación más radical llegó tras la Unificación italiana. Desde 1873 hasta 1993, todo el complejo se convirtió en cárcel: las celdas ocuparon el lugar de los espacios monásticos. En la actualidad, al pasear entre las aulas, aún pueden apreciarse las rejas de hierro que permanecen en el rosetón de la fachada. Es un fuerte contraste con la vida universitaria que desde 1996 anima el lugar.
Al tratarse de una sede universitaria, el acceso al complejo puede estar limitado. Se recomienda consultar en el sitio web de la universidad la posibilidad de visita.