Iglesia de San Sixto en Viterbo: la iglesia en las murallas y la casa de los facchini
Junto a la Porta Romana, casi fundida con las murallas medievales, se alza una de las iglesias más antiguas de Viterbo. Se trata de la iglesia de San Sixto, un edificio con raíces anteriores al año mil, mencionado ya en documentos de 1068. No obstante, su verdadera alma aflora cada 3 de septiembre, cuando los Facchini di Santa Rosa (los porteadores de Santa Rosa) se reúnen aquí para recibir la bendición antes del extenuante Trasporto (transporte).
Una arquitectura de defensa y de fe
Su particularidad salta a la vista de inmediato. La ampliación del siglo XII hizo que el ábside atravesara la muralla y se convirtiera en parte integrante de ella, lo que la hace única. A su lado, el pequeño campanario románico es una de las pocas partes originales que se conservan, mientras que un segundo campanario se construyó a partir de una de las torres de la muralla. Una solución ingeniosa.
Un interior sobrio y una obra rescatada
El interior es sencillo, con tres naves divididas por columnas con capiteles distintos entre sí. El espacio está dominado por el presbiterio elevado, una solución arquitectónica que descansa sobre una cripta subyacente. Desgraciadamente, los bombardeos de 1944 destruyeron gran parte del edificio. Entre las pocas obras rescatadas destaca la tabla de La Virgen con el Niño y santos, pintada por el florentino Neri di Bicci en 1457.
La iglesia se encuentra en la Piazza San Sisto de Viterbo. La entrada es gratuita. Suele estar abierta al culto, pero los horarios de visita pueden variar. Se recomienda consultarlos in situ o poniéndose en contacto con el ayuntamiento.