Ermitas de San Benito en Vicovaro: cuevas sagradas sobre el precipicio del Aniene
Las rrmitas de San Benito se encuentran en Vicovaro, excavadas en la roca bajo el convento de San Cosimato, en un precipicio sobre el río Aniene. Se trata de un conjunto de cuevas naturales modeladas por la acción cárstica, transformadas en capillas rupestres y celdas monásticas. Reabiertas al público en 2015 tras una restauración, siguen siendo uno de los lugares más sorprendentes del valle del Aniene.
Escaleras en la roca y una capilla oculta
Se desciende por una escalinata tallada en la pared rocosa. Al fondo, a la izquierda, hay una pequeña cueva tapiada —que en su día fue un osario— y, a continuación, otra más grande: la capilla rupestre dedicada a san Miguel Arcángel. La entrada presenta un portal de piedra del siglo XV, recuperado de la iglesia superior. En el interior, una estancia con nicho absidal y dos grandes frescos: a la derecha, el intento de envenenamiento de san Benito; a la izquierda, san Francisco; en el centro, una Regina Angelorum entronizada entre los arcángeles Rafael y Gabriel. Todas las decoraciones son obra de Rosati, de finales del siglo XVII.
La celda de san Benito
Un segundo grupo de cuevas—hoy sin comunicación con el primero— alberga la capilla considerada la celda personal de san Benito. El espacio se sostiene mediante un pilar natural, en parte excavado en la roca. En su interior hay dos altares: uno pequeño con una hornacina en forma de media luna, y otro realizado en 1683 por Rosati con una edícula que representa a san Francisco y san Benito en actitud de adoración. Existe una segunda entrada desde el jardín trasero del convento, pero el abandono y el paso del tiempo la han dejado intransitable.