Iglesia y cripta de San Francisco en Vetralla: fragmentos romanos y suelo cosmatesco
La iglesia de San Francisco en Vetralla alberga uno de los suelos cosmatescos más interesantes de la Tuscia, junto con una cripta altomedieval excavada entre los siglos VII y VIII, en el centro histórico de un pueblo situado a lo largo de la Vía Francígena.
Una iglesia que cambió de nombre
El edificio, dedicado inicialmente a Santa Maria in Valle Cajana, nació sobre una construcción ya existente en el siglo VII d.C. Los habitantes de Viterbo la destruyeron a finales del siglo XI; posteriormente, se reconstruyó en estilo románico y se reconsagró en 1207, año de la visita del papa Inocencio III. En el siglo XV llegaron los frailes franciscanos y la iglesia fue dedicada a san Francisco.
Qué ver en su interior
La fachada es de bloques de toba y peperino, con fragmentos de piedra reutilizados del cercano Foro Cassio, incluido un trozo de mármol con restos de una inscripción latina. Algunos capiteles de las columnas también son de origen romano. No obstante, lo más impresionante es el suelo cosmatesco del siglo XIII: mármol blanco, pórfido rojo y verde y decoraciones geométricas con Flores de la Vida y Triángulos de Sierpinski. A lo largo de las naves se encuentran frescos de los siglos XV y XVI, entre ellos un San Bernardino con cuatro ángeles atribuido a Andrea del Castagno y un San Antonio Abad con predela atribuido al Maestro de Osservanza.
La cripta
La cripta es la parte más antigua: planta trapezoidal, seis pequeñas naves y columnas reutilizadas. En las bóvedas de crucería quedan restos de la pintura original.