Iglesia de Santa Cruz en Veroli: la antigua basílica en el camino de los peregrinos
La iglesia de Santa Cruz se alza justo a las afueras de las murallas de Veroli, cerca de la puerta medieval homónima que marca la entrada al barrio más antiguo de esta ciudad hérnica. En su día estaba flanqueada por un cementerio y un hospital para peregrinos, lo que indicaba que se trataba de un punto de paso importante para quienes atravesaban los montes Hérnicos por los caminos que unían Roma con el sur.
Del siglo XI hasta hoy
La iglesia ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos. Del conjunto original se conservan la estructura de pequeña basílica y algunos fragmentos de decoraciones de mármol del siglo XI, hoy reutilizados en la fachada. El interior se amplió con capillas laterales enriquecidas por pinturas de escuela napolitana. En el ábside, detrás del altar mayor, un gran lienzo representa a Cristo en la Cruz con los apóstoles Juan y Pablo.
El barrio de los artesanos
El barrio de Santa Croce parece haberse detenido en el tiempo. Callejuelas estrechas, casas con arcos y ventanas ajimezadas, talleres donde antaño trabajaban herreros, caldereros y tapiceros de sillas. Algunos hornos de leña siguen funcionando y hornean cada día la ciammella verolana, un pan aromatizado con semillas de anís. Frente a la iglesia destaca el palacio Quiñones, construido por el cardenal español Francisco Quiñones, prefecto de Veroli, que vivió aquí hasta su muerte en 1540.