Rocchette y Rocchettine en la Sabina: la historia de dos castillos gemelos con destinos opuestos
En la Sabina, a pico sobre las gargantas del torrente Aia, se alzan Rocchette y Rocchettine. Se trata de dos fortalezas gemelas del siglo XIII con un destino singular. Mientras la primera es un pueblo vivo y habitado, la segunda es un fascinante pueblo fantasma detenido en los años cincuenta del siglo XX. Un lugar único, donde dos historias paralelas se miran desde una orilla a la otra del torrente.
El interior del pueblo fantasma
Rocchettine, antaño conocida como Rocca Guidonesca, es hoy un laberinto de silencio. Abandonada tras la guerra, conserva intacta su estructura medieval. Entre las ruinas de casas y antiguas tiendas, el único edificio restaurado en el siglo XVIII es la iglesia de San Lorenzo, que solo cobra vida una vez al año. El diez de agosto, con motivo de la festividad del santo, los habitantes de Rocchette llegan en procesión desde el pueblo vecino.
La gemela aún con vida
En la orilla opuesta, la vida continúa. Rocchette, la antigua Rocca Bertalda, acoge a los visitantes con una puerta de 1601 y un pequeño núcleo urbano. Aquí las casas se apoyan directamente sobre las murallas medievales, creando una atmósfera muy evocadora. El ambiente es distinto, pero las piedras cuentan el mismo origen, cuando las dos fortalezas controlaban la ruta comercial entre Rieti y el valle del Tíber.
Rocchettine es libremente accesible, pero se recomienda actuar con precaución entre las ruinas. Rocchette es un pueblo habitado que se puede visitar durante todo el año.