Lago de San Benito: el último de los lagos de Nerón en Subiaco
Escondido en la garganta del Aniene, bajo la abadía de Santa Escolástica, el lago de San Benito es el único superviviente de los Simbruina Stagna: los tres lagos artificiales que el emperador Nerón mandó construir en el siglo I represando el curso del río. En torno a estos espejos de agua se articulaba su villa, de la que se conservan las ruinas a poca distancia. El propio nombre de Subiaco deriva del latín Sub lacum («bajo los lagos»).
El escenario
Paredes de roca blanca encierran el pequeño lago en un anfiteatro natural. Una cascada alimenta el espejo de agua, que a lo largo del día cambia de color según la luz que se filtra entre las ramas. El agua genera un microclima húmedo ideal para la exuberante vegetación del sotobosque.
Cómo llegar
Se puede llegar a pie desde el aparcamiento de la abadía por el sendero ST2, o bien desde las ruinas de la villa de Nerón.