La fortaleza de Ronciglione: los torreones que dominan la Tuscia
La Rocca (fortaleza) de Ronciglione —conocida popularmente como «i Torrioni» (los torreones)— se alza en el punto más vulnerable y único acceso natural al antiguo núcleo urbano. Precisamente por eso se construyó allí una fortaleza. Nos encontramos en la Tuscia de Viterbo, y esta mole de piedra narra siglos de poder, guerras y deterioro.
Una fortaleza que pasó por varias manos
El castillo se remonta a la Alta Edad Media y perteneció primero a los prefectos de Vico, después a los condes de Anguillara —señores feudales del lugar— y a los Della Rovere, cuyo escudo con llaves cruzadas y un roble, aún se puede ver en la parte superior de las paredes exteriores. Entre 1475 y 1480, por encargo del papa Sixto IV Della Rovere, el arquitecto florentino Giovanni Dolci añadió la torre del homenaje circular y las cuatro torres angulares. De ahí proviene el nombre popular «i Torrioni».
De capital de los Farnesio al declive
De 1526 a 1649 la fortaleza perteneció a los Farnesio, quienes convirtieron la ciudad en la capital del ducado de Castro y Ronciglione. Allí se alojaron el papa Pablo III Farnesio, cuyo nombre está grabado en los frontones de las chimeneas, y los duques Pedro Luis y Octavio Farnesio, así como los cardenales Alejandro y Eduardo Farnesio. Tras la guerra de Castro de 1649, el castillo volvió a manos de la Santa Sede. En 1756 se cedió en enfiteusis al genovés Girolamo Marè por un escudo al año, con la obligación de conservarlo. Sin embargo, Marè hizo todo lo contrario: desmontó los mármoles y lo transformó en una «fábrica de pienso».