Vía Sacra de Rocca di Papa: la calzada empedrada que subía al templo de Júpiter en el monte Cavo
Antes de la Vía Apia existía la Vía Sacra. El trazado se remonta al siglo VII-VI a. C., cuando los pueblos de la Liga Latina —hasta 47 ciudades confederadas— subían cada año al Mons Albanus para celebrar las Feriae Latinae, fiestas en honor de Júpiter Lacial. Se deponían las armas, se sacrificaba un toro blanco y se dividían sus carnes entre los representantes de todos los pueblos. Fue el rey Tarquinio Prisco quien mandó construir el templo en la cima y trazar el camino para llegar hasta él.
La calzada romana
El camino sigue allí, con el empedrado de piedra volcánica de 2,60 m de ancho. Los adoquines son losas de roca volcánica pulidas por más de dos mil años de pasos: sacerdotes, soldados, cónsules, peregrinos. A los lados se ven las aceras de peperino (crepidines) y sobre la piedra hay grabados símbolos fálicos, signos de buen augurio para los caminantes. El trazado comenzaba en la milla XII de la Vía Apia, bordeaba el lago Albano y subía hasta la cima del monte Cavo (949 m), el pico más alto de los montes Albanos.
Caminar por la Vía Sacra en la actualidad
Se puede acceder a la ruta desde los Campi d'Annibale en Rocca di Papa. Se camina por un bosque de hayas y castaños, con vistas panorámicas sobre el valle. En un momento dado se llega al «Occhialone», una terraza natural desde la que se divisan a la vez los lagos de Albano y de Nemi. Del templo de Júpiter no se conserva casi nada: la cima fue ocupada primero por un convento, luego por un hotel y, finalmente, por antenas militares.