La Porta Romana en Priverno: la ruina que salvó el camino a Roma
En la Piazza XX Settembre, al final de via Zaccaleoni, un arco de piedra caliza emerge aislado entre las casas. Se trata de la Porta Romana de Priverno, en la actualidad denominada erróneamente «Arco di San Marco». Es el único acceso medieval que se ha conservado junto con la Porta Napoletana. Se construyó en el siglo XII, cuando la ciudad situada en la colina se rodeó de una muralla de 1600 metros con 72 torres y seis puertas. Bajo este arco de medio punto pasaba la vía más importante del pueblo: la que llevaba a Roma.
Una demolición evitada
A principios del siglo XX, las autoridades decidieron derribar las puertas medievales «para permitir una mayor circulación del aire», una fórmula higienista que en otros lugares causó daños irreparables. Aquí, afortunadamente, alguien se lo pensó dos veces. La puerta ya no está intacta: es una ruina, con hierbas silvestres que florecen entre las piedras y retoños de higuera que brotan de las juntas. Pero sigue ahí.
Aquí comienza el pueblo
Una vez pasado el arco, se entra en via Consolare, el eje principal que divide en dos el barrio medieval. Callejuelas de piedra ascienden de forma concéntrica hacia la cima de la colina; empinadas escalinatas conectan los distintos niveles. Quienes llegaban desde Roma en la Edad Media se encontraban ante un paso controlado, un puesto de vigilancia y, detrás, un pueblo encaramado que se había refugiado en lo alto para escapar de bandidos y sarracenos.