La iglesia de San Juan: la máquina del tiempo de Priverno
En Priverno hay una iglesia que nunca ha decidido qué siglo le corresponde, y eso es precisamente lo que la hace maravillosa. La iglesia de San Juan Evangelista es una auténtica máquina del tiempo construida en piedra, donde el arte románico y el gótico dialogan desde hace casi mil años.
Un viaje entre los arcos
Su secreto reside en su estratificación. Al recorrer sus tres naves, el visitante verá cómo los arcos van cambiando de forma. Algunos son macizos y redondeados, en puro estilo románico; otros, esbeltos y apuntados, remiten al gótico. No es un error, sino la señal tangible de una restauración del siglo XIII que «actualizó» la iglesia sin borrar su alma original.
Una biblioteca pintada en las paredes
La verdadera magia de la iglesia de San Juan reside en sus paredes. A la izquierda, el ciclo de Santa Catalina de Alejandría: cinco escenas que guían la mirada a través de la vida de la santa, desde su enfrentamiento con el emperador hasta su triunfo final. A la derecha, en cambio, se encuentran las pinturas más antiguas, que datan del siglo XIII, entre ellas la Virgen de la Misericordia y la Virgen de la Anunciación.
El secreto de la «crocetta»
La pequeña estela visible en la placita, conocida como «la crocetta», no es una simple decoración. Es un fragmento de la propia iglesia: se construyó con los restos del antiguo púlpito románico que antaño se encontraba en su interior.